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Disidencias

Un grotesco de la España posmoderna

carlosmarmol · 23 octubre, 2021 · Deja un comentario

“La verdadera seriedad es cómica”, escribe don Nicanor (Parra) en un célebre poema cuya exégesis (indirecta) se encuentra en otro sitio. En este caso, en un discurso dedicado, entre la honda admiración y la epístola de combate, a Pablo Neruda, gigante colosal y, por tanto, comunista militante de las letras chilenas. En un salutación pronunciada en honor del autor del Canto General, el energúmeno antipoeta declara: “El género artístico supremo es la pantomima”. Nadie lo diría, sobre todo si se tiene en cuenta que la Poética de Aristóteles, al que sin duda cancelarían los devotos de las iglesias del resentimiento por su condición de señoro, considera la parodia, el ditirambo y la comedia meros moldes para imitar las acciones de criaturas inferiores, frente a los héroes de las epopeyas y las tragedias.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

La huella cultural de los ‘beatniks’

carlosmarmol · 16 octubre, 2021 · Deja un comentario

Detrás de cualquier rebelde –tenga o no una causa que lo ampare– siempre habita un místico. Y viceversa: los espíritus realmente libres que en algún momento han viajado al territorio del De Profundis, como diría Oscar Wilde, emulando el célebre salmo bíblico, acostumbran a tomar distancia de los hábitos, costumbres y valores de la mayoría del rebaño. Es ley de vida: aceptar la mayor sin ejercer la crítica implica renunciar a pensar. Y esto, en cierto sentido, es equivalente a suicidarse en vida. Si algo caracterizó a la contracultura norteamericana de mediados del pasado siglo fue justo lo contrario: el superlativo, vehemente y salvaje sentimiento de vivir las experiencias que, igual que un libro abierto, ofrece la existencia. En contra de la etiqueta que la sociedad de orden –hablamos de la Norteamérica de los años cuarenta y cincuenta– adjudicó a los jóvenes bohemios que esos años se salieron de la fila que conducía al materialismo consumista y a la decentísima (o quizás no tanto) vida de familia, que los consideraba delincuentes y violentos, los beatniks, soldados de sí mismos, fascinados con llevar la contraria, predicaban (y practicaban) una forma de religiosidad que, aunque se inspiró en las primitivas creencias orientales (el budismo, la cultura zen), era sustancialmente profana.

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Dylan, los años oscuros

carlosmarmol · 10 octubre, 2021 · Deja un comentario

“Sólo soy un tipo que canta y baila”. La frase provocó una inmensa carcajada colectiva en la enorme sala de prensa. San Francisco, invierno de 1965. Bob Dylan, que apenas un año antes había dicho adiós, sin drama ni nostalgia, a la tradición folk gracias a la cual dominaba el prodigioso arte de escribir canciones y había compuesto una música nueva y, al tiempo, antigua que le condujo rápidamente a los altares de una cofradía de devotos, que proyectaban sobre su figura los sueños de toda una generación sin sospechar que aquel nuevo Rimbaud era un inteligentísimo farsante, estaba entonces en la cima de su carrera como artista. Ese año había publicado dos de los míticos discos de su trilogía mercurial –Bringing It All Back Home y Highway 61– y estaba componiendo las canciones de Blonde on Blonde, su Summa Theologica, que grabaría en Nashville meses después. La fortuna le sonreía, la crítica le elogiaba, los intelectuales lo imitaban, las mujeres le adoraban –él también a ellas– y el mundo, desde reyes a mendigos, lo consideraba –especialmente una parte de la izquierda– un profeta infalible. Él, sin embargo, jugaba a no darse demasiada importancia y se burlaba en público de su leyenda, que todavía no se había convertido ni en flor ni en castigo.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

Dante en Campaldino

carlosmarmol · 3 octubre, 2021 · Deja un comentario

Los poetas, antes de convertirse en inquilinos del monte Parnaso o quedar encerrados y mudos para siempre en el interior de las estatuas, son –acaso siguen siendo– personas indudablemente terrestres. Igual que cualquier otra. Lo que los ha convertido en inmortales,  condición que no deja de ser una suerte de ficción transitoria, es su talento para transformar sus experiencias humanas, comunes a todos nosotros, en arquetipos universales a través de la práctica de las bellas artes. En el caso de la poesía, la primera y mayor de ellas, este proceso alquímico obra su magia mediante el infalible poder de las palabras. Osip Mandelstam, poeta ruso, lo formula así en su breviario Coloquio sobre Dante (Acantilado):

“El discurso poético es un proceso cruzado y se genera a partir de dos sonoridades: la primera, audible y perceptible para nosotros, consiste en la transformación de los instrumentos que surgen en el transcurso de su impulso; la segunda sonoridad la constituye el propio discurso; esto es, el trabajo fonético y entonacional realizado por esos instrumentos”. 

Parece una descripción técnica, pero también es exacta.

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Kant y el crepúsculo de la sabiduría

carlosmarmol · 25 septiembre, 2021 · Deja un comentario

La muerte, esa dama blanca, hija secreta del tiempo y de la mala fortuna que a todos nos alcanza, es la visitante más impertinente que existe. Nunca la esperamos, pero se presenta en nuestra casa sin estar convidada. El día que se anuncia, dejamos de estar. Mientras llega ese momento –una larga espera que puede durar todos los siglos que caben en un segundo– va acorralándonos poco a poco contra la pared de lo irremediable. Es curioso: nos pasamos la vida cambiando (generalmente, sin desearlo) y en la hora final lo que nos parece más terrible de nuestro ocaso es que, a partir de un determinado instante, sabemos que la infinita cadena de transformaciones anímicas –eso es la existencia– se clausura para siempre, petrificando lo que fuimos e impidiéndonos ser distintos. El sendero va estrechándose cada día que pasa para todos. No respeta absolutamente a nadie. Ni siquiera a los más sabios. No hay vida que pueda ser enjuiciada desentendiéndonos de su estación término, del punto final de la rueda. Todo esto es cuento viejo, como diría Günter Grass, pero, igual que la Biblia resume la historia de la humanidad, un único deceso es la muerte de todos los hombres. Sobre el crepúsculo de uno de ellos –Immanuel Kant– escribió en 1827 un perfil biográfico Thomas De Quincey.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

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Ilustraciones: Daniel Rosell