• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
carlosmarmol.es

carlosmarmol.es

Periodismo Indie

  • Inicio
  • Biografía
  • Periodismo
    • El Correo de Andalucía
    • Diario de Sevilla
    • El Mundo
    • Crónica Global
    • La Vanguardia
  • Literatura
    • Libros
    • Revistas
  • Filología
    • La retórica del prosaísmo
    • Academia
  • Dirección Editorial
    • Letra Global
    • Revista de Occidente
    • Orpheus
    • Geographica
  • Bitácoras
    • Disidencias
    • Cuadernos del Sur
    • Los Aguafuertes
    • Las Tribunas
    • Crónicas Indígenas
    • La Noria
    • Cuadernos Apátridas
  • Contacto
  • Show Search
Hide Search

El Mundo

El optimismo y la calamidad

carlosmarmol · 1 noviembre, 2022 · Deja un comentario

El optimismo, que goza de buena prensa en el mundo contemporáneo, en general adolescente, es una actitud que nace según sople el viento. “El diablo es optimista si cree que puede hacer peores a los hombres”, escribió el gran Karl Kraus. Es sabido que en política, además de convencer y cosechar votos, conviene dominar las artes del astrolabio: quien identifica una tendencia social cuenta con una indudable ventaja (política) para –como cantaba Radio Futura– “aprovechar la ola”. En el Quirinale, sin embargo, donde hasta ahora han gozado de un viento de cola constante –tres años sin una verdadera oposición social y política, sanchismo, atomización de la izquierda, hundimiento de Cs–, parecen haber perdido el sentido de la contención, cosa común cuando se obtiene –sin hacer nada– un triunfo absolutísimo. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

‘Felipe Fan Zone’

carlosmarmol · 30 octubre, 2022 · Deja un comentario

Veinte años, dice el tango, no son nada. Cuarenta son el doble de nada. Y, como escribió Neruda, “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. El tiempo no perdona y las “ínclitas razas ubérrimas”, a las que cantó Darío, degeneran, aunque de forma dispar. Unos lo hacen acolchados por la pensión máxima (más complementos); otros, gracias a la generosidad que los socialistas –según su autorretrato– instauraron con el dinero de todos. La memoria es una mentira. Y González, héroe del acto en Sevilla por los 40 años de la mayoría de 1982, celebrado en el auditorio de Fibes, con su vibrante atmósfera de plata, transformado ayer en una Felipe Fan Zone, advirtió: “No pretendo decir la verdad, sino cómo viví aquello”. El personal, que ya venía rendido de casa, aplaudía entusiasmado, presto a oír el cantar de gesta (sin hexámetros) de cómo los hijos de Suresnes conquistaron la Tierra Prometida. El Moisés de Bellavista –el que tuvo, retiene– comenzó, igual que Homero en la Ilíada, con una evocación de Guerra, el ausente (por orden de Ferraz), obligando así al presidente del Gobierno a mentar “a Alfonso”, retirado en la paz de los desiertos de Santa Clara, su barrio en el Sur. González, al menos para su quinta, todavía conserva el conjuro. Habló media hora. Suficiente para provocar un silencio reverencial interrumpido únicamente por los aplausos. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Queipo de Llano en la Macarena

carlosmarmol · 28 octubre, 2022 · Deja un comentario

El teatro social perdura hasta el instante (definitivo) de la muerte. Cualquier cementerio es una constelación de vanidades yermas, una escenografía con un sinfín de pompas inútiles. Unos difuntos reposan en grandes mausoleos familiares, bautizados con el apellido de la estirpe; otros, en cambio, yacen en nichos humildes o en repositorios de cenizas olvidadas. Todas las religiones antiguas comienzan con el culto (sagrado) a los propios muertos, aquellos que un día nos precedieron sobre la tierra, pero en una sociedad donde las jerarquías no dependen del talento individual, sino de la riqueza legada, los camposantos aún reproducen inútilmente la escala social de los vivos y los deudos. A los muertos estos gestos no les afectan en su silencio infinito: un cadáver es igual a otro. Los restos de ausencias eternas. Apenas unos escasos metros de diferencia separan la tumba de Queipo de Llano, el asesino golpista que tomó el Sur de España para la causa fascista, del lugar donde se fusilaba a sus víctimas, asaeteadas sin juicio contra la muralla de la Macarena. Ese trecho, donde todos los años una inmensa multitud lanza piropos a una Virgen milagrosa, está colmado de oprobio.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Malaka y los eunucos

carlosmarmol · 26 octubre, 2022 · Deja un comentario

No existe nada más indígena que un consejero de Turismo, o un alcalde, pavoneándose por Times Square, supuesto centro neurálgico del mundo (publicitario), para celebrar que su aldea cuenta con una conexión aérea directa con Nueva York. Imagínense la escena: el prócer silvestre intenta parecer cosmopolita, celebra las bondades de la globalización, se felicita por un mundo sin fronteras, apela al orgullo (ridículo) de haber nacido donde no ha elegido hacerlo y festeja, igual que los indepes de Berga, aquello de el mon ens mira. Puede ser pronto una estampa inequívocamente malagueña, porque en los últimos tiempos, sin que nadie tenga el monopolio de esta patología, ya la hemos visto interpretada por hijos de la antigua Malaka, que a efectos simbólicos es como la Sevilla Eterna de los costumbristas hispalenses, que llevan decenios dando la brasa con las maravillas (perdidas) de su infancia.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

El fin de la ‘finezza’

carlosmarmol · 21 octubre, 2022 · Deja un comentario

Las mayorías parlamentarias absolutas, tan ambicionadas por los políticos, tan útiles para la gobernabilidad (totalitaria) y tan calamitosas, a veces, para el interés general (que no siempre casa con el mayoritario) traen consigo un proceso de metamorfosis (política) merced al cual, a telón abierto, los actores del gran teatro público un buen día se dejan de matices, ponen término a la sitcom y se disponen, sin afeites ni máscaras, a ejercer plenamente el poder otorgado. Se gobierna igual que se es. Y no de ninguna otra manera. De ahí que los primeros meses de la Era Absolutísima y del Gran Laurel (del 19J) estén dando inequívocas señales de que en el Quirinale ha decidido hacer un ejercicio de sinceridad, que no es necesariamente coincidente la honestidad. Más bien, todo lo contrario. El cambio (sin cambio) no sólo ha durado tres años y medio –los de la primera legislatura conservadora en la historia de la Marisma– sino que va a extenderse a perpetuidad. Por los siglos de los siglos. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

  • « Ir a la página anterior
  • Ir a la página 1
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 27
  • Ir a la página 28
  • Ir a la página 29
  • Ir a la página 30
  • Ir a la página 31
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 154
  • Ir a la página siguiente »

carlosmarmol.es

Copyright © 2026

Linkedin | Medium | Academia | Twitter

Soundcloud | Pinterest | Youtube

Ilustraciones: Daniel Rosell