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Los Aguafuertes

Elogio de la provincia

carlosmarmol · 4 mayo, 2020 · Deja un comentario

Nadie como Ortega y Gasset, uno de los escasos filósofos españoles, ha descrito mejor, y en una sola frase, el espejismo del centralismo político: “A seis kilómetros de Madrid, la influencia cultural de Madrid termina, y empieza ya, sin transición ni zona pelúcida, el labriego absoluto”. La cita, extraída de La redención de las provincias, un libro que reúne artículos publicados entre 1927 y 1930, durante la etapa civil de la dictadura militar de Primo de Rivera, proclama la necesidad de superar la mentalidad provinciana que, a juicio de Ortega, impedía la implicación real de los españoles en un proyecto nacional. Hay quien interpreta esta idea, furiosamente crítica con los localismos de su tiempo, como un respaldo por parte del filósofo al concepto de las regionalidades, teórico embrión de las posteriores autonomías. Ortega analiza la descomposición interna del Estado canovista –un poder central muy condicionado por el caciquismo rural– y defiende la creación de nuevas estructuras políticas, instrumentales y alejadas de nuestra más negra herencia ancestral.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Paseos en familia

carlosmarmol · 27 abril, 2020 · Deja un comentario

Van ustedes a disculparnos, queridos indígenas, si hoy nos ponemos ácidos, pero el ensayo general del desconfinamiento que tuvo lugar ayer, con los niños, nos induce a despedirnos definitivamente de la escasísima confianza que –lo reconocemos– teníamos en la condición humana y, más en concreto, en esa institución, nunca suficientemente elogiada, flor de bondades infinitas, que es la familia, clave de bóveda del sistema social que nos acoge a todos and all these stuff. Lo decimos así, sin anestesia, porque la primera escapada tolerada –repárese en la rima natural– de la cárcel del hogar, ese hábitat donde uno aprende lo mejor y lo peor de la vida, ha sido un absoluto fracaso (en términos cívicos), aunque para la sentimentalidad a flor de piel de los progenitores –un equipo en el que no militamos– parezca un oasis tras más de cuarenta días de encierro durante los cuales muchos están engordando, una mayoría disfruta del insomnio y los realmente afortunados están conociendo las secretas maravillas de la misantropía, religión que nosotros ya profesábamos con indudable entusiasmo.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

La bondadosa inquisición

carlosmarmol · 20 abril, 2020 · Deja un comentario

La realidad imita al arte. Básicamente porque las creaciones dignas de tal nombre, incluso cuando fabulan, nacen del asidero de lo cierto, pero visto desde una perspectiva particular que asciende hacia lo universal y termina cristalizando en un concepto. Gracias a esta sublimación de lo concreto, la literatura advierte de los peligros que se camuflan bajo el flujo de la actualidad. Hace unos días el CIS hizo público un sondeo inverosímil en el que, entre otras cosas, afirmaba que una mayoría de la población –el 66%– consideraba necesario, dado el océano de bulos que habita en las redes sociales, limitar la libertad de información sobre el coronavirus a fuentes oficiales. El sábado, Pablo Iglesias declaraba: “Que la ultraderecha política y mediática es una amenaza frente a la democracia, lo público y lo común es una evidencia. Todos los demócratas debemos trabajar para que el horror y los monstruos que conocimos en el siglo XX no vuelvan”. Ayer mismo, el jefe de la Guardia Civil admitía estar trabajando para contrarrestarlas críticas al Gobierno en las redes. ¿Casualidad? En absoluto. En política no existen.

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La guerra que estamos perdiendo

carlosmarmol · 13 abril, 2020 · Deja un comentario

Tras un largo mes de confinamiento marcial, con la economía hundida, miles de empresas agonizando por impagos o falta de liquidez y una legión creciente de despidos y quebrantos laborales en camino, resulta asombroso que el Gran Insomne, presidente de todas las Españas –tanto las que quieren serlo como las que no–, siga utilizando el lenguaje bélico para tratar de disimular los errores (conscientes) que pueden hundirlo para siempre en el agujero negro de la historia. Ayer, en su homilía semanal, proclamó: “No podemos deponer las armas todavía, tenemos que seguir combatiendo. Estamos a punto de cambiar el curso de esta guerra, pero aún estamos lejos de la victoria”. Encerrarse en casa con la familia, el perro y la prole no es combatir. Tampoco podemos considerarlo una actitud heroica, salvo que la honorable épica de antiguos poetas como Homero sea comparable, cosa imposible, al mundo piruleta en el que la actual generación de gobernantes ha convertido la política cotidiana. Y mucho menos en un país donde la milicia obligada –deo gratia– pasó hace mucho tiempo a la historia. Los que estamos encerrados no somos soldados de nadie. Somos ciudadanos indignados o resignados. Depende del día y del estado de ánimo.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

La herejía de pensar

carlosmarmol · 6 abril, 2020 · Deja un comentario

La etimología, que es el arte que describe la magia ancestral de las palabras, diferencia claramente entre los políticos y la política. Parecen términos equivalentes, pero desde el punto de vista histórico designan conceptos divergentes. Los políticos son los gobernantes de la polis. Rectores sabios, dictadores crueles o líderes populistas. Hay de todo. La política es la comunidad. Todos nosotros: la sociedad que ejerce el derecho de ciudadanía, cuya naturaleza varía según el instante cronológico. Para Aristóteles, la ciudadanía griega obligaba a participar en los asuntos públicos; durante el siglo XVIII el concepto tiene que ver con las libertades y la posesión de patrimonio. En el XIX el término incluye el derecho a votar y a constituir banderías. En el siglo XX, en Occidente, implica una conquista social: el Estado del Bienestar. En estos veinte días de encierro súbito provocado por el coronavirus todos estos significados de ciudadanía se han ido por el desagüe. Ser un ciudadano se ha convertido en un pasatiempo triste y chato: se limita a salir al balcón para aplaudir (a los sanitarios) o tocar la cacerola (contra la monarquía). Nada más. Aunque podemos extender su sentido a un inesperado privilegio: disfrutar de un asiento de primera para contemplar el espectáculo de nuestra ruina. La función que se nos ofrece es del género piadoso: oculta a los muertos –casi 12.500– y pretende cegarnos con el cuento de que la cultura sirve para entretener, cuando su función es ayudarnos a discurrir solos.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell