Está escrito en los periódicos de papel, esos viejos animales mitológicos. A comienzos de mayo de 1898, cuando la flota española era hundida frente a las costas de Cavite (Filipinas) y los norteamericanos ocupaban Manila, dos meses antes de que la escuadra del almirante Cervera fracasase en el agónico intento de proteger Santiago de Cuba de las hostilidades militares de Estados Unidos –“Usted envié las ilustraciones; yo pondré la guerra”, le dijo Hearst, magnate de la prensa amarilla, a Frederick Remington, el dibujante que su periódico mandó para ilustrar el episodio del hundimiento del Maine–, y Puerto Rico corriese idéntica mala fortuna, Guerrita, Fuentes y Bombita, tres matadores míticos, lidiaron seis toros, seis, de la ganadería de Murube en la plaza de Las Ventas. La empresa pensó en suspender el festejo debido al grave duelo de ultramar, pero la autoridad gubernativa desechó la idea por completo: “No hay que deprimir al público”.
Los cafés estaban llenos y los teatros no suspendieron sus funciones. Nadie lloró el ocaso definitivo del imperio español, lo que –bien mirado– debería vacunarnos para siempre ante las apelaciones al patriotismo de los políticos (de entonces y de ahora).
Las Crónicas Indígenas en The Objective.
