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The Objective

Salvador Illa, los españoles malos y ‘els bons catalans’

carlosmarmol · 19 julio, 2026 ·

“A los cincuenta años cada uno tiene la cara exacta que se merece”. George Orwell, el escritor que, sin duda, mejor ha descrito nuestro presente (desde el pasado), anotó esta frase el 17 de abril de 1949 en un cuaderno durante su convalecencia en el sanatorio de Cranham. Menos de un año después, sin cumplir la fecha de su propio augurio, estaba muerto. Tuberculosis. ¿Qué quiso decir con esta reflexión? Que todas las vivencias, emociones y reacciones a los sucesos que nos depara la vida terminan fijándose, igual que hace un arado de madera al abrir surcos en la tierra, en nuestro rostro. Salvador Illa (La Roca del Vallés, 1966), exministro de Sanidad con Pedro Sánchez durante la pandemia y presidente de la Generalitat por la mínima, merced al apoyo (fenicio) de ERC y de los Comunes, tiene la cara de quien, sin hablar, parece decir lo mismo a todo el mundo: “Yo no he sido”. El suyo es un rostro en apariencia inofensivo, que parece expresar una disculpa continua o rogar la comprensión de todo aquel que se le acerca. Hay quien afirma que es un tipo afable y pacífico. Puede ser.

El Bestiarium en The Objective.

Sánchez y la paradoja (judicial) de Zenón de Elea

carlosmarmol · 18 julio, 2026 ·

El tiempo, que como escribió Quevedo nunca vuelve ni tropieza, avanza sin descanso por el sendero prefijado. Las sentencias condenatorias contra el entorno del Gran Insomne se suceden sin que, de momento, se divise un claro en el bosque infinito de sumarios, abogados, testigos, fiscales, reos y pruebas que, en lo esencial, vienen a dar la razón –como era previsible– al trabajo de los jueces instructores. Hay quien afirma que el cerco judicial contra Sánchez se estrecha. Sería mucho más correcto describir la situación de otra manera: la verdad, sencillamente, emerge. Y no es nada bonita. Si alguien rodea al inquilino de la Moncloa no es un ejército de golpistas, como ha dicho nuestro desahogado ministro de Transportes, que hace escaso honor al literal de su apellido (Puente) y acaso sea el representante perfecto del servilismo cesarista que se ha instalado, desde hace ocho años, en la cúspide de un PSOE sin contrapesos democráticos, largocaballerista, cuyas menguantes bases –tan responsables como sus dirigentes de la actual deriva populista– no reaccionan ante el principio de realidad y se refugian en la demagogia para justificar la constante lluvia de sentencias judiciales.

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

La Atlántida íntima y devastada de Rosa Chacel

carlosmarmol · 16 julio, 2026 ·

Nadie escribe en España biografías como Anna Caballé (Hospitalet de Llobregat, 1954). La ensayista y profesora universitaria catalana, seducida desde niña por el perfume de los libros y el misterio de las vidas ajenas, dos senderos divergentes que, sin embargo, conviven sin problemas dentro de un género que en España no ha gozado de excesiva fortuna, ha dedicado toda su carrera académica y su tarea como investigadora a cubrir, mediante un trabajo sostenido, esforzado y ambicioso, este llamativo vacío histórico y literario, pues ambas disciplinas cohabitan en el cuerpo de los libros consagrados a retratar a los individuos y destinados a dar sentido a lo que, en apariencia, no lo tiene: esas existencias que el azar gobierna igual que maneja sus marionetas en un retablo de atracciones un titiritero.
De esta trayectoria da buena cuenta su trabajo al frente de la Unidad de Estudios Biográficos de la Universidad de Barcelona, su ensayo El saber autobiográfico (Premio Jovellanos), donde esboza su poética sobre el arte de narrar las presencias terrestres de este mundo, y sus propios libros, caracterizados por un arduo ejercicio de documentación –y lo que es más inusual y nada frecuente– una capacidad literaria envidiable.

Las Disidencias en The Objective.

María Jesús Montero: poder absoluto, sospecha constante

carlosmarmol · 12 julio, 2026 ·

En los tiempos magníficos del sanchismo, la era dorada que ha permitido al Gran Insomne gobernar España sin ganar las elecciones, gracias a los pactos de interés con los independentistas vascos y catalanes, amnistía mediante, todos los caminos y senderos del poder conducían a María Jesús Montero (Sevilla, 1966), la Todopoderosa, según su propia autoficción. La política hispalense, que es médico pero nunca ha ejercido como tal –Deo Gratia–, era la mejor ejecutora de los deseos de su jefe, hasta que éste, acaso debido al teatrillo sentimental que representó el día que amagó con renunciar –“soy un hombre profundamente enamorado”–, decidió que había llegado la hora de pasar página y la envió al degolladero meridional. Ella no podía negarse. Y no se negó. El batacazo electoral del 17M fue colosal: los electores de izquierdas, incluidos muchos socialistas, huyeron despavoridos de la candidatura del PSOE, asentándose temporalmente en los pagos políticos de Adelante Andalucía, troskistas verde carruaje que, antes de hacerse soberanistas andaluces –ese oxímoron–, estuvieron en Podemos (sin poder hacer otra cosa que calentar banquillo). Este episodio significó un antes y un después en su carrera política. 

El Bestiarium en The Objective.

La izquierda hiperbólica y el eclipse zurdo

carlosmarmol · 11 julio, 2026 ·

“El amor y el escándalo”, decía Henry Fielding, insigne novelista británico del siglo XVIII, “son los mejores edulcorantes que existen para el té”. En España, por lo general, el café se prefiere cargado, el azúcar todavía no se percibe socialmente como lo que realmente es –un veneno amargo para el cuerpo y dulce para el alma– pero en materia de escándalos (políticos) somos una potencia total y absoluta, como demuestra el hecho, indiscutible salvo para la nutrida tribu indígena de los marianos y las charos, de que el sanchismo tenga a más de un centenar largo de altos cargos, asesores de confianza, comisarios políticos y fontaneros imputados por la justicia, además de la educativa condena del Dúo Dinámico (Ábalos y Koldo). Nuestro indudable talento para deteriorar la ética en la vida pública es, sin embargo, objeto de un fenómeno de índole paranormal: la mitad del arco parlamentario, teórico representante de la mayoría social que ha dejado de apoyar al Gran Insomne, pero que también ha decidido no dejarlo caer o, como sucede en el caso del PP, esperar que opere la infalible ley de la gravedad, que es gratis y no exige esfuerzo, no acaba de ver las consecuencias de su conducta.

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

Alan Pauls y las mentiras de todas las biografías

carlosmarmol · 9 julio, 2026 ·

De los infinitos misterios del cerebro, ese cofre desconocido y sin fondo que custodia lo que somos, y que llevamos con nosotros a todas partes, acaso no haya ninguno más paradójico que el calambre de un déjà vu, esa sensación inquietante y pasajera –que los neurólogos consideran una vana ilusión– de volver a vivir algo que ya ha ocurrido y se ha sentido antes. Un error de apreciación –descrito por el psicólogo Émile Boirac, uno de los padres del esperanto, aquel presunto idioma ecuménico hecho con préstamos de distintas lenguas que nunca fue– que nos hace sospechar que quizás tengan razón aquellos que creen que hemos vivido antes en otro cuerpo y que la existencia no es sino una rueda infinita de sucesivas reencarnaciones, de las que no guardamos memoria alguna. Por el contrario, no se conoce demasiado a su antónimo: el jamais vu, que es la extrañeza que experimentamos en un lugar, con una persona o en una situación familiar. No reconocer más a quienes conocemos o amamos. Mirar a nuestra familia como si padres y hermanos fueran extraños. Oírnos en una grabación y no ser capaces de soportar nuestra propia voz. O leer la biografía de alguien con quien hemos convivido muchos años sin que el relato escrito de su vida nos parezca verosímil, sino fantasioso e incompleto.

Las Disidencias en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell