Gregorio Marañón, uno de nuestros intelectuales más sabios, capaz de manejarse con acierto tanto en la medicina como en las humanidades, creía que la diferencia entre los vicios y las virtudes no siempre es nítida y clara. “La rapidez es, sin duda, una virtud, pero la prisa no deja de ser un vicio”. Festina lente, dicen que decía Octavio Augusto, Pontifex Maximus. La paradoja es un recurso retórico basado en la síntesis expresiva de un antagonismo. Denota, sobre todo, ambigüedad. De ahí que se utilice para cuestionar las apariencias y advertir sobre la falsa sencillez de las cosas. Moreno Bonilla, que en unos meses se presenta a su segunda reelección como presidente de Andalucía, está encerrado en una de estas diabólicas contradicciones. Debe disolver el Parlamento regional dentro de poco más un mes y situar la fecha de los comicios autonómicos, que serán en junio. Se sabe el mes pero no el día, lo que abre la puerta a conjeturas.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
