Los socialistas llegan a las elecciones del 17-M con todas las encuestas en contra, una candidata –María Jesús Montero– que en el último año ha pisado Andalucía menos veces de lo que hubiera hecho cualquier otro cabeza de lista, una notable oposición social –que además es transversal– al modelo de financiación autonómica acordado por la exvicepresidenta con ERC y PSC y el recuerdo, que no es siempre piadoso, de sus años como consejera de la Junta en las consejerías de Salud y Hacienda. Para ella la batalla de Andalucía se asemeja a un viacrucis, con la diferencia de que en Ferraz –en Andalucía no se hacen ilusiones– creen que este itinerario doloroso, donde la resurrección es una quimera, prescindirá de las últimas estaciones (crucifixión, muerte, descendimiento y sepelio).
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