La escena da que pensar. Mucho. Imaginen un teatro griego a rebosar de público, junto a la Acrópolis, donde un grupo de actores representan las calamidades, las muertes y los quebrantos de la guerra mientras un coro gime tras el sufrimiento de la batalla y llora por el terrible destino de las víctimas de la discordia, tanto de las vivas como las muertas, porque las primeras continuarán sufriendo (en vida) mientras que a las segundas lo que les aguarda es el Hades, el submundo espectral de los difuntos.La guerra, material esencial de la epopeya, un arte que canta el destino y la zozobra de sus héroes, se torna sufrimiento en la tragedia ática, que pone en escena hechos terribles y crueles no sólo delante de sus propias víctimas –especialmente las mujeres, que formaban parte del botín de los generales y la soldadesca– sino ante los propios verdugos. Esto es lo que asombra.
Las Disidencias en The Objective.
