Si es cierto lo que, en un memorable pasaje de El oro de los tigres, escribe Borges con la misma seguridad de un profeta –en la historia de la humanidad no existe más que un hombre con distintos nombres (“Ese hombre es Ulises, Abel, Caín, el primero que ordenó las constelaciones, el que erigió la primera pirámide, el que escribió los hexagramas del Libro de los Cambios (…) tú y yo”), la encarnación de toda la oposición interna en el PSOE del Gran Insomne es Emiliano García-Page (Toledo, 1968). El presidente de Castilla-La Mancha, patria de los comuneros rebeldes que se alzaron contra el absolutismo tributario del emperador Carlos V, es el único verso discordante del poema socialista, que ha sustituido a la antigua socialdemocracia por un populismo de corte autoritario dispuestísimo a que perezca España –y con ella los españoles– si es necesario para sostener a su soberano. Page está solo frente a toda la cofradía de siervos del nuevo monarca, igual que el protagonista de El enemigo del pueblo de Ibsen.
El Bestiarium en The Objective.
