Juan (Jesús) Vivas (Lara) es un hombre de apariencia sosegada y estatura discreta. Un político corriente, incluso vulgar, que parece como salido de una película sobre la Transición –sección reformista– y que, en las últimas semanas, ha encarnado como nadie a esa España periférica y multicultural –Madrid y Barcelona son centros de poder que orbitan alrededor de sí mismos, y que ven al resto del país como una prolongación (imaginada) de sus dominios– que no grita, trata a los demás con respeto y no tiene salidas de tono por muy mal que vayan las cosas. Una España que no necesita ser plurinacional, como predican la infame cofradía de las charos y la garduña sanchista, porque nunca ha dejado de ser ella misma.
El Bestiarium en The Objective.
