El mercado editorial español es un enfermo crónico que, si creemos los datos oficiales que, igual que las estadísticas de lectura, se publican con la pretensión de establecer un diagnóstico objetivo de sus constantes vitales, goza de una asombrosa buena salud. Sucede, sin embargo –como solía repetir Gregorio Marañón– que las enfermedades en abstracto no existen. Únicamente hay enfermos. Cada uno, por tanto, cuenta la feria (editorial) según sean las expectativas y la ganancia obtenida. Pero no deberíamos perder de vista que la apariencia de prosperidad no está asentada, ni tampoco garantizada, en un mercado cada vez más acelerado y donde la supervivencia (empresarial) es una cuestión más compleja que antes. A juzgar por los datos del último informe del Gremio de Editores, presentado en paralelo a la Feria del Libro de Madrid, los sellos y editoriales españolas están instalados, incluso se diría que cómodamente aposentados, en un círculo virtuoso.
Las Disidencias en Letra Global.
