Comprender las diatribas ideológicas y personales de las minorías de izquierdas en España, y especialmente en Andalucía, donde las urnas decidirán en un mes exacto si Moreno obtiene (o no) su segunda mayoría absoluta, exige un conocimiento equivalente a desentrañar los litigios religiosos del célebre Concilio de Nicea. Y no precisamente porque la discordia entre las múltiples siniestras tengan algo que ver con la teología. Sus guerras civiles son bastante terrestres: dinero público, sueldos, listas, representación parlamentaria, contratación de asesores y visibilidad social. La capacidad de construir una Iglesia. Todos estos asuntos son los que, en los últimos dos lustros, han marcado los intentos de confluencia entre los partidos –muchos de ellos diminutos– situados a la izquierda del PSOE. Nicea debe entenderse aquí como una metáfora negativa: el cónclave convocado por Constantino en el 325 d.C. buscaba unificar la doctrina con la proclamación de la divinidad de Cristo y arrinconar al arrianismo, que la discutía e impedía la identificación total entre el cristianismo y Roma.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
