Se lo han dicho en verso y en prosa. Con música y sin ella. De forma diplomática y también, cosa que es comprensible en política, abiertamente hostil. Por tierra. Por mar. Por aire. Con subtítulos, en tecnicolor y hasta utilizando la lengua de signos. Pero Sánchez se niega. No sólo a dar por terminada esta legislatura, que únicamente ha servido para destrozar las instituciones y violentar la vida pública española, sino también a que el Congreso pueda debatir y juzgar si es pertinente (o no) que se adelanten las elecciones generales. Se entiende pues lo que El Insomne quería decir aquel día en el que proclamó que iba a gobernar con o sin el concurso del poder legislativo. Cesarismo, victimismo, fango y decretos (absolutistas).
Los Crónicas Indígenas en The Objective.
