La esperanza es un sentimiento engañoso con muy buena prensa –porque quien no anhela algo en esta vida, desespera– que en Andalucía sirve tanto para hablar de abstracciones como para referirse a las cosas mundanas. Por eso es el nombre que los devotos dan a algunas vírgenes milagrosas, empezando por la Macarena, a la que se le reza bajo su advocación de señora de la esperanza. La Rochefoucauld, el moralista francés, no compartía la idea de que el futuro debía ser mejor que el presente, aunque reconocía que considerar semejante ficción convertía la existencia en un paseo, en lugar de verla como una carrera famélica. La campaña electoral en la España meridional llega este viernes a su estación término –mañana sábado se reflexiona y el domingo se vota– y cabe concluir que Andalucía, que cierra el ciclo electoral al tiempo que inaugura la carrera para las municipales (mayo de 2027) y las generales (agosto del próximo año) no ha tenido una campaña especialmente enconada, ruidosa y desagradable.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
