En esta vida todo está inventado. Sobre todo el fraude y la muerte, que es la última de sus declinaciones y, en consecuencia, la más determinante. Si a estas alturas alguien todavía tenía dudas o descreía sobre la capacidad de radiación del sanchismo –la forma más exitosa de populismo en España tras la conversión de Podemos en la Secta de las Niñas de la Curva–, las últimas noticias sobre la ley de nietos, concebida para dar la nacionalidad a los presuntos descendientes de los exiliados de la Guerra Civil, desengañan hasta al más ingenuo de la tierra. El ministro Albares, prodigio de los ateneos y envidia de las academias, ha convertido todos los consulados españoles en burdeles administrativos.
Las Crónicas Indígenas en The Objective.
