Ocho años después llega la hora de bajar definitivamente el telón. No hay un final feliz. La función teatral termina de forma sangrienta y trágica, en una suerte de ritornello que nos recuerda la venerable advertencia bíblica incluida en el sabio libro de los Gálatas: “Todo lo que el hombre siembre, eso también segará”. Antonio Scurati (Nápoles, 1969) acaba de publicar en español El fin y el principio (Alfaguara), la quinta y última entrega de su gran novela documental, a medio camino entre la crónica histórica y la recreación literaria, sobre los orígenes del fascismo italiano. Y lo hace, de nuevo, con un portentoso relato sobre los últimos días de Benito Mussolini, el dictador pionero, inventor del primer totalitarismo que inspiraría todos los demás, a excepción del comunista, nacido al calor de la Revolución Rusa, considerado tradicionalmente como su antónimo ideológico, pero inquietantemente similar en su desprecio a la vida, a la libertad individual y la condición humana.
Las Disidencias en Letra Global.

