Las demandas públicas y el sentir privado son cosas bastante diferentes. Quizás por eso, a menos de un mes escaso para las inminentes elecciones autonómicas en Andalucía, habría que recordar aquello que dejase escrito Alexander Pope, augusto e ilustre poeta del siglo XVIII británico: “Bienaventurado el que nada espera de nadie: nunca sufrirá un desengaño”. De forma análoga cabe medir el tono civil en el Sur de España en esta cuenta atrás para el 17M. Los candidatos de las elecciones meridionales no saben bien qué hacer, salvo tirar de manual, para que la gente les haga caso, aunque no está claro si sus dificultades para captar la atención general se deben al calendario –Sevilla celebra esta semana la Feria de Abril– u obedecen a la ausencia de una verdadera pulsión social. En el segundo caso, para muchos sería un problema. La atonía, de todas formas, beneficia al presidente de la Junta, que adelantó la fecha de la votación para resolver cuanto antes el trance, a sabiendas de que será el candidato más votado de todos aunque no tenga garantizada –basta con que cuatro grupos parlamentarios saquen un diputado más que hace cuatro años– su segunda mayoría absoluta.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
