Nadie sabe (todavía) si Moreno Bonilla perderá la mayoría absoluta con la que ha gobernado durante los últimos cuatro años o, en caso de que esto suceda, cuál será el precio –político y económico– de una investidura con el apoyo de los ultramontanos en el caso de que sea necesaria para que el candidato del PP disfrute de su tercer mandato en el Palacio de San Telmo, aunque ya en una situación de mayor debilidad, y mucho más inestable, desde que llegara al poder. Va a depender de los escaños que obtenga el PP y del crecimiento –si se produce– del partido de Santiago Abascal. En política no importa mucho el futuro ni el ayer, sino el ahora. Y en estos momentos Vox ha introducido en la agenda electoral en Andalucía, donde accedieron por primera vez a las instituciones –facilitando la salida de los socialistas del Quirinale después de casi cuatro décadas de poder– su idea de la prioridad nacional, que diferencia a los ciudadanos en función de su lugar de origen y de su situación legal en España.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
