Óscar Puente (Valladolid, 1968) cumplirá 58 años dentro de quince días, aunque es dudoso que tenga verdaderos motivos para conmemorar su fecha de nacimiento. El ministro de Transportes se aproxima a la frontera de las sesenta lunas con una imagen pública devastada después de tres años como titular de la cartera que gestiona los grandes contratos estatales de infraestructuras y comunicaciones, debido a la responsabilidad política por los dos trágicos accidentes ferroviarios de Adamuz y Urda –115 muertos– y con la perspectiva de un futuro que, en teoría, le garantiza continuar en política (es el cabeza de lista del PSOE en Valladolid en las elecciones adelantadas del 29N) pero que puede llevarle igualmente ante un juez como consecuencia de las posibles responsabilidades penales en el ejercicio de su ministerio. Ambos extremos se tocan: su aforamiento como diputado busca también protegerlo ante la justicia ordinaria.
El Bestiarium en The Objective.
