De Rodrigo Cortés (Orense, 1973) se han dicho y escrito muchas cosas. Casi siempre con esa tendencia al encasillamiento con la que acostumbran a categorizarse a los creadores que no se limitan de forma exclusiva a una única disciplina. Cortés ejerce sin problema como cineasta, escribe libros y guiones, hace podcasts y alimenta una galaxia de contenidos culturales en múltiples formatos. Por eso los juicios sobre una parte de sus obras terminan contaminando a otras, de forma que –como también le sucede a Gonzalo Suárez, que fue escritor antes que director de cine, o viceversa– su trabajo no siempre logra desprenderse por completo de los prejuicios de quienes, en lugar de reparar sólo en el qué y en el cómo, se obsesionan con el quién. Su tercera novela, Hija del cielo (Random House), prolonga el camino iniciado hace ahora doce años con Sí importa el modo en que un hombre se hunde y Los años extraordinarios, transitado (con un enfoque más breve, dadas las convenciones del género corto) en los relatos de sus Cuentos telúricos.
Las Disidencias en The Objective.
