Clemens J. Setz (Graz, 1982) tiene barba hirsuta de leñador y una figura, entre misteriosa y desconcertante, que recuerda a la de un bolchevique adolescente que desea dejar de serlo de inmediato, similar a la estampa, entre frágil y grave, de un seminarista eslavo, sin descartar una mezcla entre ambos personajes. No siempre fue así. De él existen algunas fotos de una época, no tan lejana, en la que parecía un joven destinado a ser un hombre –sea lo que sea que esto signifique– de provecho. Antes de cumplir los cuarenta años, que es la edad de los que tienen juicio o, a esas alturas, ya lo han perdido por completo, ganó el Premio Georg Büchner, el galardón literario más importante en lengua alemana, pero este reconocimiento no evitó que, exactamente igual que tantos traductores (Setz lo es), periodistas culturales y novelistas sin público, tuviera que continuar poniéndose –cada día– frente a la página en blanco para componer una frase, terminar un párrafo o cerrar un capítulo.
Las Disidencias en Letra Global.

