Toda la devastación moral del sanchismo, que es una forma sostenida, particular y concreta de destruir una democracia heredada e imperfecta –la española– que, desde el crack inmobiliario de 2008, convertido después en una grave crisis financiera, y causa capital de la insolvencia de deuda soberana que estuvo cerca de provocar la intervención de la UE sobre nuestra economía, está condensada en una espléndida –as usual– sentencia de Shakespeare: “Tiene el aspecto de una flor inocente, pero conozco la serpiente que se oculta en su interior”. Macbeth (Acto I, Escena V). Se trata de una advertencia sobre la doblez de los traidores, que fingen ser de una manera y, de espaldas al público, actúan de otra. Al pronunciarla, Lady Macbeth, que sabe que debe asesinar a Duncan para arrebatarle el trono, aconseja a su esposo que oculte sus verdaderas intenciones bajo el disfraz de la sumisión, de forma que nadie pueda percibir la llama de su íntima ambición. Toda una lección sobre la verdad de la política en esta semana en la que el testaferro de Zapatero ha reconocido que el expresidente dirigía una red dedicada al tráfico (fenicio) de influencias y a escapar de Hacienda, que tampoco es que se tomase excesivo interés –¿por orden de quién?– en inspeccionar sus actividades y las de su familia.
Las Crónicas Indígenas en The Objective.
