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Andalucía en la nueva ‘era Trump’: historia, aranceles y bases militares

carlosmarmol · 14 marzo, 2025 ·

La idea de sí misma que tiene una ciudad, además de por la práctica de determinados hábitos, el respeto a ciertas costumbres y la existencia de un sinfín de sobrentendidos que distinguen a los indígenas de aquellos otros que, al menos durante un tiempo, la habitan en condición de forasteros, se refleja en cómo usan sus espacios públicos. En los hitos y monumentos que colocan en estos enclaves simbólicos. Hay ciudades que los dejan vacíos. Otras los convierten en jardines. Algunas erigen en ellos monolitos y obeliscos cuyo origen nadie recuerda. Sevilla es una de las urbes con las estatuas más incomprensibles del mundo. Tiene un busto, situado junto a la antigua Cárcel Real, donde la leyenda dice que se concibió el Quijote, consagrado a Cervantes; y un monumento a Bécquer, pero la mayoría de sus representaciones públicas están dedicadas a toreros, bordadores, tonadilleras y capataces de pasos de Semana Santa, como si su estampa (folclórica) estuviera en peligro y hubiera que recordarla sin cesar.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

La Barcelona de Pepe Ribas

carlosmarmol · 13 marzo, 2025 ·

Es ley de vida. Todas las generaciones que en el mundo han sido –y serán– acostumbran a embellecerse a sí mismas. Lo habitual es que lo hagan, como diría el grandísimo Baroja, desde la última vuelta del camino. Justo antes del crepúsculo. En las dulces y, al mismo tiempo, amargas vísperas de las postrimerías parece natural hacer un balance de lo que se ha sido para poder contrastarlo con lo que uno (cree que) es. El ejercicio no siempre resulta agradable pero, sin duda, se antoja obligado, siquiera porque todas las vidas necesitan fabricarse, aunque sea a posteriori o mediante una coartada de orden ficcional, un determinado sentido. Lo anómalo, incluso diríamos que patológico, es que semejante acto de vanidad extrema se practique ya durante la misma juventud, cuando por mucho que el cuerpo responda a la perfección a los impulsos biológicos la sesera aún se encuentra colonizada por la ingenuidad y la noción de realidad, esa gramática parda que nos ayuda a comprender en qué consiste la vida, en la mayoría de los casos no sea sino un paisaje incompleto. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

La ‘vita activa’ de Hannah Arendt

carlosmarmol · 8 marzo, 2025 ·

La historia de cualquiera de nosotros obedece a los anhelos íntimos, esos secretos que nos definen y que, para ser protegidos, no deberíamos revelar nunca a nadie, aunque la mayoría de las veces acabe siendo gobernada por la arbitrariedad de los desengaños y los desafectos, que son las dos experiencias más habituales que acostumbra a depararnos el inevitable trato con los demás. Si hubiera que condensar en un argumento sencillo el devenir vital de Hannah Arendt (1906-1985) cabría resumirlo diciendo que la insobornable independencia intelectual de la pensadora alemana, que le llevó a oponerse –tras investigarlos a fondo– a los totalitarismos de su tiempo, sin dejar por eso de practicar la crítica (razonada) frente a su tribu (los judíos), para escándalo de los que creen que la identidad puede anular a la inteligencia, es consecuencia del desplazamiento moral que, en varios momentos de su vida, sintió de quienes eran (o pudieron ser) sus iguales. 

Las Disidencias en The Objective.

Todos los ‘Edipos’ de Carlos García Gual

carlosmarmol · 7 marzo, 2025 ·

Las dos máscaras (antagónicas) que representan el arte terrestre del teatro –el rostro de Talía, musa de la comedia, la música, el canto y la alegría; y el perfil de Melpomene, diosa de la tragedia– son dos hermanas siamesas de distinta edad. En los anales del antiguo teatro griego consta que entre la formulación más temprana de la tragedia y la muestra fundacional de la comedia discurre casi un siglo y medio. Este dato denota una mentalidad: el hombre dio antes más importancia a la escenificación (dramática) de sus calamidades que a la celebración de la risa. El dolor antecede a la fiesta. De las cientos de antiguas tragedias griegas sólo han sobrevivido una treintena, en su mayoría obras de Esquilo, Eurípides y Sófocles. Ninguna, a juicio de Aristóteles, padre de la Poética, es tan perfecta como Edipo Rey, el gran drama que cuenta la desgracia del célebre monarca de Tebas, descendiente (maldito) de la estirpe de los Labdácidas, cuya peripecia se extiende también a otras dos tragedias: Antígona y Edipo en Colona. 

Las Disidencias en Letra Global.

La inmigración y el ‘café para todos’

carlosmarmol · 7 marzo, 2025 ·

El Sur de España es, desde tiempos remotos, una tierra de frontera. Esta condición obedece al imponderable geográfico: los casi 1.000 kilómetros del litoral meridional se abren a las aguas de la Mar Océana Atlántica, por decirlo en términos clásicos, y al Mediterráneo Occidental. Andalucía es el resultado de un sinfín de vaivenes de fronteras, que fueron cambiando sin cesar durante los siglos que discurren entre las invasiones del Norte de África y la reconquista castellana, que en las tierras del Mediodía se demoró durante casi doscientos cincuenta años, desde la toma de Sevilla (1248) a la rendición del reino nazarí de Granada (1492). Este legado histórico ha tenido dos consecuencias. Primera: la identidad cultural del Sur de España es una suma (heterodoxa) de distintas civilizaciones, cada una de las cuales ha dejado, en mayor o menor grado, su particular huella. Su herencia. No es posible, salvo por intereses fenicios, definir un hecho diferencial andaluz, al modo de los nacionalismos del Norte. Tampoco cabe hablar, salvo que se quiera incurrir en el ridículo, de pureza cultural, racial o social. Andalucía es sincretismo. Acarreo y mezcla. Sedimentación. Promiscuidad.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

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Ilustraciones: Daniel Rosell