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La Andalucía de los dos tripartitos

carlosmarmol · 19 julio, 2019 · Deja un comentario

Los senderos de la política en el Sur nunca discurren en línea recta. Son más bien como los meandros de una marisma –Andalucía– que, en ocasiones, adoptan la forma de una ciénaga. Nada es completamente claro. Todo tiene su doblez, su sorpresa, un fondo diferente a lo que indican las apariencias. Un elemento real-maravilloso. Una serie de contradicciones evidentes que, sin embargo, guardan un extraño sentido de la coherencia, aunque no sea necesariamente el ordinario. Algo característico de la cultura meridional, habituada a sumar antagonismos. Ustedes pensarán que desde el 2D gobierna en Andalucía un tripartito tácito –la llamada fórmula andaluza– que articulan PP y Cs (en el Gobierno) y Vox (como socio parlamentario preferente). Es cierto, pero tan sólo es una parte de la realidad. Igual que en los relatos de Hemingway, el verdadero iceberg se encuentra en su mayor parte bajo el agua.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El solsticio y otros clásicos

carlosmarmol · 19 julio, 2019 · Deja un comentario

Superada la primera quincena de julio -el mes más tórrido del año- podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que este verano en la Marisma está siendo mucho más piadoso de lo que esperábamos. Sí. Hasta el punto de que hemos entrado -en lo político- en un solsticio que hace decaer la atención general. Ya no es noticia ni que el cambio no es cambio (sino escabeche) ni que Su Peronísima (marchita) intente llamar la atención acudiendo a la toma de posesión (interruptus) de su tito, Villalobos, en la diputación sevillana, donde el sanchismo ha bajado la cerviz lo suficiente –Toscano ya no influye tanto en la Moncloa, a pesar de tener hasta un embajador empotrado– como para que los susánidas (todavía a sueldo de todos) puedan pensar que su ocaso no es definitivo, sino temporal.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

La investidura y sus simulacros

carlosmarmol · 15 julio, 2019 · Deja un comentario

Vivimos en un simulacro de democracia cuya principal característica es que no dejamos nunca de votar. Parece una contradicción en sus propios términos pero, en el fondo, es una descripción exacta. Votamos mucho, quizás demasiado, pero muy rara vez elegimos lo que deseamos. La impostura de nuestra vida pública cobra todo su sentido si reparamos en que sólo se nos permite opinar sobre una política y la opuesta, jamás acerca del asunto sobre el que conviene pronunciarnos. Los ciudadanos eligen, no deciden. La agenda nos llega predeterminada, igual que los móviles que nos espían. Podemos seleccionar a unos candidatos o a sus antagonistas para el espectáculo de los gladiadores del Circus Maximus. Nunca se contempla la posibilidad –el sistema electoral directamente la desprecia– de no votar a ninguno, o hacerlo por opciones divergentes dependiendo de cuál sea cada asunto. La opinión de los disidentes –los abstencionistas o los votantes en blanco– jamás se traduce en escaños.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Camus, los años perdidos

carlosmarmol · 14 julio, 2019 · Deja un comentario

Sucede con frecuencia: cuando buscamos al mito, de repente, nos encontramos al hombre de carne y hueso. El individuo prosaico, antítesis del ser artificial creado por la fama, esa dama tan caprichosa. El idealismo –lo sabemos por experiencia– es una quimera: la vida no es más que un incierto viaje terrestre. Albert Camus, que murió tres años después de conquistar la cumbre –le dieron el Premio Nobel con 44 años–, en un accidente de tráfico bautizado por él mismo, aunque en referencia al deceso del ciclista Fausto Coppi, como “la muerte más idiota”, es el representante de esa extraña forma de literatura vitalista que, en ocasiones, adopta el disfraz de su opuesto: el existencialismo.Su filosofía y su teatro no son más que la expresión de un intenso pálpito vital, siempre en pugna con el peso del hastío. Los grandes hedonistas suelen ser depresivos: saben que vivir implica gozar pero también sufrir. El pensamiento de Camus, deslumbrante, independiente, alejado de los dogmas de su propia generación intelectual, se ha conservado fresco porque no nace de los libros, sino que es fruto directo de la experiencia personal. De días de sol en una playa de África. Está en todos sus libros: sus novelas –El extranjero, La peste–, sus dramas –Calígula, El malentendido, Los justos– y ese ensayo prodigioso que es El hombre rebelde.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

Mentiras piadosas

carlosmarmol · 13 julio, 2019 · Deja un comentario

En política los espacios vacíos se ocupan. Siempre. Nuestra vida pública es un monumento al horror vacui. Igual que una pared colmada de cuadros o una taberna cofrade donde las fotos de los Cristos y las Vírgenes (bajo palio) alcanzan el techo. La plaza (pensionada) de líder de la santa oposición en la Marisma estaba vacante desde el 2D. Oficialmente correspondía (temporalmente) a Su Peronísima (marchita), pero en realidad se encontraba sin ocupar. No había nadie al otro lado. Se vio en el debate de los presupuestos de las derechas: el escaño de la general (secretaria) del PSOE, perdido el trono del Quirinale (San Telmo), era ido, ausente, nada. Hasta que la Querida (ex)presidenta, asumido el luto por la gran pérdida de Alhama –repárese, sobre todo los antropólogos, en el bello símil andalusí– decidió que había que ir a besar el anillo a Moncloa, celebrose un armisticio (coyuntural), se toleró el statu quo en las diputaciones de Sevilla y Cádiz –cuyo precio fue el cambio de acera de sus titulares, que rindieron armas– y alguien insinuó, entre un fondo de violines melancólicos, que cabía la posibilidad de dar un paso al lado (a medio plazo) si se le buscaba una salida personal.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell