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carlosmarmol

‘My Own Version of Me’

carlosmarmol · 6 noviembre, 2025 ·

Se trata de una epidemia. Probablemente sin cura ni tratamiento posible. Así que más vale que, igual que en los tiempos pretéritos de la dictadura los problemas de escasez y de hambre se justificaban, como cuenta Miguel Ángel del Arco en su compendium histórico sobre La hambruna española (Crítica), culpando a la “pertinaz sequía” de todo, ahora cabe decir –y de hecho decimos– que la transformación de la gestión política en un nuevo género de la literatura de ficción ya no tiene vuelta atrás. La enfermedad es crónica y su narrativa, irónica. No hay día en que nuestros gobernantes –que no gobiernan, mayormente posan– no nos deleiten con un sinfín de videos en internet con actos, eventos, iniciativas colosales, foros, diálogos, mesas de debate y otras zarandajas para comunicar –que es el nombre que ahora dan a la propaganda– sus inquietudes, intereses y esfuerzos en favor de la Nación –léase Estado, si lo prefieren– o nos retransmitan hasta su intimidad. No quedan horas libres en su agenda –el último verbo-tendencia en los ámbitos gubernamentales y empresariales es agendar– para tanto relato. Falsísimo, por supuesto. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

España y la interminable posguerra de la hambruna

carlosmarmol · 1 noviembre, 2025 ·

En esta vida (casi) todo se compra y se vende, incluida la muerte (ajena). En la espiral, a menudo interesada, de la memoria histórica, que algunos rebautizaron en su momento como democrática en un indudable alarde de soberbia –porque la realidad de los hechos no cambia de signo porque una supuesta mayoría pretenda impugnarla en función de sus deseos políticos–, existe un capítulo que extrañamente, o quizás no tanto, ha quedado relegado a un papel secundario y lateral, casi se diría que tenebrosamente decorativo. Se trata de la gran hambruna que sucedió a la Guerra Civil, cuyos muertos –más de 200.000 personas, si se cuentan los fallecidos por inanición y los enfermos por malnutrición– no fueron fusilados junto a las tapias de los cementerios ni reposan en cunetas y fosas colectivas. Son los muertos más silenciosos. Las víctimas de los horrendos años del hambre, que marcaron la infancia y la existencia de varias generaciones de españoles y cuya huella todavía persiste –aunque descontextualizada– en ciertos hábitos y costumbres familiares.

Las Disidencias en The Objective.

Enrique Murillo y las bambalinas del teatro editorial

carlosmarmol · 31 octubre, 2025 ·

Rubén Darío escribió hace algo más de un siglo, en un poema de Cantos de vida y esperanza (1905), que en literatura ser sincero equivale a ser potente. Existen sin embargo tantas formas posibles de sinceridad como variantes de la literatura. Se puede ser sincero inventando –en eso consiste el arte de la ficción–, dejando caer una media verdad –inexacta y terrible– o mediante una inteligente sucesión (encadenada) de sugerencias. También simulando una elocuente y falsa objetividad o alterando –en función de las simpatías y las antipatías personales– el contexto exacto de las cosas. Enrique Murillo (1944), periodista y editor barcelonés, ha elegido hacerlo en sus sabrosas memorias –Personaje secundario (Trama Editorial)– de forma rotunda y diríamos que inteligentemente menesterosa. Explícita y, al mismo tiempo, humilde. Por eso su estupendo libro –538 páginas llenas de vivencias, secretos, hazañas y fracasos– va a quedar como uno de los más valientes que se han publicado en los últimos años, además de perdurar en el tiempo como un útil vademécum para distinguir –por decirlo al modo de Machado (Antonio)– las voces de los ecos de la industria del libro, que todavía, incluso inmersos por completo en el desconcertante presente digital,  es la gran clave de bóveda de la cultura en español. 

Las Disidencias en Letra Global.

Andalucía, el dios Jano y el síndrome del ‘horror vacui’

carlosmarmol · 31 octubre, 2025 ·

En política los espacios vacíos se ocupan. Y el quietismo, más pronto que tarde, termina pagándose. Se trata de una infalible ley natural. Aristóteles sostenía que la Naturaleza no toleraba el espacio vacío y don Luis de Góngora (y Argote), poeta meridional, era incapaz de escribir un verso sin un cultismo, del mismo modo que los geógrafos antiguos –los señores de los mapas– recurrían a su inventiva y a las obras de la literatura fantástica para, dado que las expediciones marineras sólo conocían con certeza la costa de un nuevo territorio, rellenar con alegorías sus representaciones en dos dimensiones. El vacío siempre es un interrogante, una ausencia, una duda. Igual que la muerte. 

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Chaves Nogales y el combate (británico) contra la literatura nazi en Iberoamérica

carlosmarmol · 25 octubre, 2025 ·

El periodismo se debe a la verdad y el resto, por parafrasear L’Art poétique (1874) de Paul Verlaine, es literatura. La frontera entre estas dos formas de escritura son expresas, aunque entre ambas también exista un territorio ambiguo que, en general, tiene más que ver con los hechos de estilo que con los hechos reales. Si algo es de interés general y sucedió de una determinada manera, al margen de cómo se narre, es objeto del periodismo. Si no ocurrió, por mal que se cuente, es ficción. La literatura puede habitar indistintamente en ambas orillas, pero es un error confundir –y juzgar ciertos textos– como exactos porque su verdad poética así lo enuncie. La segunda entrega de los Diarios de la Segunda Guerra Mundial, editada por la filóloga Yolanda Morató para la editorial El Paseo, que hace unos meses ya publicó, con gran éxito de crítica y público, el primer caudal de inéditos –en forma de libro– de los artículos escritos por Manuel Chaves Nogales (1897-1944) desde su primer exilio en París, a sueldo para las agencias de noticias, donde tuvo que refugiarse tras huir de España, plantea un interesante debate sobre esta cuestión. 

Las Disidencias en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell