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carlosmarmol

España ya no es un país. Es la fábula de un relato

carlosmarmol · 29 agosto, 2026 ·

Uno de los principales rasgos de los políticos –de todo signo y condición– es que mienten sin cesar, sin vergüenza, sin respeto a sus votantes y sin consideración alguna por sí mismos. Alguien les ha dicho, o ellos solos han llegado a esta conclusión, que los embustes funcionan, tienen su audiencia –la política emocional consiste en hacer del espacio de diálogo común una obscena fan zone– y piensan que, gracias al dinero público que gastan en propaganda –llámenlo comunicación si lo prefieren, queridos indígenas–, convencerán a la gente de que encarnan la honradez y la bondad y los adversarios son la representación de la malversación y de la codicia. Todos parten de una hipótesis falsa: la gente es infinitamente crédula, no sabe distinguir los hechos de las opiniones y votan no por lo que uno haya hecho, sino por lo que el líder supremo del partido les haga sentir. Una idea de la política en la que los gobernantes y los gobernados retroalimentan la misma pasión adolescente. Smells Like Teen Spirit, cantaba Nirvana. 

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

El fértil juego de espejos de A. S. Byatt

carlosmarmol · 28 agosto, 2026 ·

Que la vida no merece mucho la pena sin dejarse conducir de vez en cuando por Dionisios, el antiguo dios griego de los excesos y las pasiones, es cosa, más que sabida, experimentada en primera persona por todos. La obsesión tiene mala prensa –sobre todo entre los clérigos, los puritanos y las feministas– pero, sin poner los cinco sentidos en una cosa, o sin sentir los vientos por alguna persona, la existencia puede hacerse tan aburrida como un menú de hospital. La vida es la obsesión de todos los que todavía estamos vivos. La muerte lo es también para quienes se aproximan al último vado del largo camino. El amor, antes de ser civilizado, nace de una chispa ardiente que, como dejó dicho Bukowski, puede ser suficiente para avivar un fuego, prender la hoguera e incendiar el mundo.
Sobre la obsesión por los otros escribió una novela hace algo más de tres décadas Antonia Susan Drabble (19362023). Más conocida como A. S. Byatt. La tituló Posesión. Y con ella ganó el Premio Booker.

Las Disidencias en Letra Global.

La Andalucía irredenta, medio siglo después

carlosmarmol · 28 agosto, 2026 ·

Ahora que de casi todo hace ya más de veinte años, como acostumbraba a repetir (quedándose corto) el poeta Jaime Gil de Biedma, y que “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”, como reza el verso juvenil de Neruda (Pablo), el ejercicio de echar la vista atrás, hacia una época tan vulgar y prosaica como la presente, pero que el paso del tiempo –a través nuestra– ha convertido en leyenda y casi en un mito, no puede entenderse más que como un vano ejercicio de melancolía. Los calendarios no se repiten ni retroceden. Aunque el recuerdo ayuda a constatar cómo Andalucía ha dejado atrás su remota era irredenta y, sin librarse de muchos problemas endémicos, está a años luz de aquella región subdesarrollada en la que el nacimiento de la autonomía –sobre todo para la generación política que la protagonizó, antes de lucrarse de ella– supuso una refundación, el Nuevo Día al que Lole y Manuel cantaban en 1975, el año del fin (biológico) de la dictadura franquista. Un año después, hace medio siglo, se creaba en Antequera (Málaga), el ficticio centro geográfico del Sur de España, el Sindicato de Obreros del Campo (SOC), una organización de defensa de los jornaleros que encarnó el zeitgeist de aquella Andalucía agraria sumida en un infinito mar de olivos.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

La madre de todas las lenguas, el idioma de todas las culturas

carlosmarmol · 27 agosto, 2026 ·

En el Génesis (capítulo 2, versículos 19-20) se relata que, tras crear a todas las bestias y aves de la tierra, Dios otorgó a Adán, el lejano primer hombre, la tarea (sagrada) de imponer un nombre a cada uno de los animales, cediéndole así el poder (bautismal) de atribuir la identidad ajena a quien ha venido a este mundo sin ella. Todos tenemos nombres perfectamente intercambiables pero no seríamos los mismos si alguien nos adjudicase una denominación alternativa. La prueba son los pseudónimos: nombres que sirven para fingir una identidad –incluso aquellos de los que conocemos la referencial real– por el procedimiento infalible de inventar otra. No existe nada más vulgar que tener nombre propio. Por eso a quienes carecen de él se les considera –en todas las lenguas y culturas– seres anónimos.

Las Disidencias en The Objective.

Mónica García: todas las formas amables de la izquierda sectaria

carlosmarmol · 23 agosto, 2026 ·

Uno de los indicios (infalibles) para detectar si un político pertenece a la vanidosa izquierda posmoderna –aquella que se sitúa siempre en el lado correcto de la Historia, por lo general sin moverse del mismo palmo de tierra e ignorando que ni el pasado ni el presente son estampas cerradas, sino lienzos abiertos– es que, con o sin motivo, acostumbran a contarte sus experiencias subjetivas –“lo personal también es político”, decían las feministas en los años sesenta– y convierten de forma mecánica sus frustraciones y anhelos personales en indiscutibles categorías universales. La izquierda populista es una izquierda yo-yo. Siempre acaba contándote su vida como si fuera la biografía de Napoleón. Y, antes de transitar desde el el victimismo al supremacismo, que son las dos caras de una misma moneda, te exige que le prestes toda tu atención, sin reparar en aquello que le escribiera José Agustín Goytisolo a su hija Julia: “Un hombre solo, una mujer / así tomados, de uno en uno / son como polvo, no son nada”.

El Bestiarium en The Objective.

Ceuta, los muros de Troya y las playas del Trampolín

carlosmarmol · 22 agosto, 2026 ·

Diez años, diez, estuvieron acampados los aqueos, venidos de los distintos reinos griegos –mayores y menores– del antiguo Mediterráneo, el viejo mar de color tinto, en las playas de Troya, a la espera de una oportunidad para tomar la ciudad amurallada del Helesponto, situada en el Estrecho de los Dardanelos. Homero cuenta el último episodio –la cólera de Aquiles– de esta larga batalla en la Ilíada, donde se presenta como epopeya la lucha por el control del comercio marítimo entre el Mare Nostrum y el Negro. La magia de las analogías permite trazar un arco entre la antigua edad del bronce de Grecia y la invasión de Ceuta, sin aqueos ni troyanos, pero con españoles desamparados por su propio gobierno –el Rey ha hecho saber ya de qué lado está– y un ejército de invasores, entre los que hay inmigrantes desvalidos, pero también gente de otra calaña. La España del Norte de África, convertida en Calcuta, es desde hace veinte días un territorio de guerra. Hay muertos –el centenar de ahogados en el mar, de los que nadie se acuerda ya ni en Rabat ni en La Mareta–, asediadores y asediados. Lo que no se ve por ningún lado es materia épica, en buena medida porque los dioses ya son objetos de arqueología y los héroes no tienen sitio en el mundo posmoderno.

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell