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Crónicas Indígenas

Los predilectos

carlosmarmol · 26 febrero, 2017 · Deja un comentario

El amor se nos vende como un sentimiento espiritual, pero su origen es, sobre todo, instrumental. Su Peronísima debe querer con toda su alma -piel incluida- a los premiados con las medallas y títulos de hijos predilectos de la República Indígena, porque la cosecha de este año, que no es mejor que la de otros, demuestra que el primer paso para conseguir su afecto es aceptar su (santa) voluntad. De eso se trata. O sea, que las medallas las da Ella a quien quiere y ya está. Punto. Todo el que veranee en Rota, por ejemplo, merece una. ¿Por qué no? Compréndanlo: no ignoramos el talento de algunos galardonados -a otros, en cambio, la relevancia no se la encontramos por ningún costado-, pero, dado el sesgo de la designación, ad maiorem regina gloria, pensamos que tiene más prestigio que el peronismo rociero te hurte una insignia a que te la imponga como una cadena. Como suele decir la megafonía de los aeropuertos, Ella sabe usar los metales sagrados de la patria «por su propio interés».

Las Crónicas Indígenas del domingo en El Mundo.

La punta del lápiz

carlosmarmol · 19 febrero, 2017 · Deja un comentario

La gran pregunta de la política indígena, el misterio mayor de nuestra vida pública, es si nuestros próceres tienen en el cuerpo tanta piel como presumen. No es una metáfora, sino una incógnita que necesita una urgente solución. Lo explicamos: dentro del manual de frases obvias para animar al personal, ‘su peronísima’, junto a las citas familiares, la reivindicación de su condición femenina -evidencia cuyo mérito es del azar biológico, no suyo-, el uso compulsivo de los pronombres posesivos y las invocaciones a la sanidad y a la educación como el único «ascensor social», siempre usa una frase: «Me voy a dejar la piel». La coloca en mítines, discursos y visitas con independencia del tema, el momento y el lugar. Es su forma de expresar su intenso carácter pasional. Ella es piel y puro sentimiento, que no sensibilidad. Diríamos que cuando la dice no miente, pero no estamos completamente seguros.

Las Crónicas Indígenas del domingo en El Mundo.

La esperanza templaria

carlosmarmol · 12 febrero, 2017 · Deja un comentario

Decíamos (ayer) que una de las obligaciones del escritor (de periódicos) es combatir con argumentos la triste monotonía de la idiotez, que a juicio de Borges resulta más abominable que los vicios de la política patriótica, donde abundan la opresión, el servilismo y la crueldad. Reanudamos las Crónicas Indígenas con tal aspiración, a sabiendas de que el viaje nos llevará a un puerto incierto pero nos hará más sabios. Por supuesto, esperamos que ustedes, queridos indígenas, pasen un buen rato. Nuestra satisfacción está cumplida: observar desde el océano de la libertad el paisanaje de la República Meridional es como la labor de un entomólogo vocacional. La diferencia es que los insectos (disculpen V.M. la franqueza) serán los próceres, los diputados y la élite que vive con los posibles, últimamente menguantes, de la autonomía.

Las Crónicas Indígenas del domingo en El Mundo.

Patriarcas, herederos y viceversa

carlosmarmol · 4 diciembre, 2016 · Deja un comentario

La institución social que mejor encarna nuestra vida pública -y también privada- es la famiglia, convertida casi en una unidad de destino en lo meridional. Con diferentes máscaras, el familiar ha sido también el modelo de organización de nuestras élites políticas. Por lo general, por motivos prosaicos: administrar el presupuesto en favor de la camada o, en su defecto, aspirar a hacerlo mientras se disfrutan las prerrogativas de la democracia formal que se practica en Andalucía. Todos los partidos con algún protagonismo, aunque sea secundario, en el teatro de la autonomía sufren la misma patología: la endogamia orgánica, que en Andalucía siempre ha desplazado al factor institucional. Son los aparatos de los partidos quienes gobiernan, no las instituciones, que sólo funcionan como sus abrevaderos de ocasión. El interés partidario rige por completo el espacio de lo colectivo, reduciendo la idea de res publica de los clásicos a la marginalia. Salvo en asuntos epidérmicos, en Andalucía no se ha producido ninguna alteración de fondo de los valores políticos -los culturales aún reproducen prácticas ancestrales- ni podemos decir que la sustitución de ciertos rostros, que no es sino una hábil forma de simulacro, haya alterado las costumbres. Se manda igual que se ha hecho siempre. Incluso cuando las circunstancias han obligado a gestionar -a la fuerza- algún cambio de liderazgo, los viejos hábitos políticos se han mantenido estables, imperturbables, eternos.

Una crónica-río para el XX Aniversario de El Mundo (Andalucía).

El negocio (político) del capital social

carlosmarmol · 4 diciembre, 2016 · Deja un comentario

Un lugar común vincula en exclusiva el significado del término negocio al ámbito económico. Como sabemos, tan sólo es uno de sus significados. Existen negocios de otro tipo. Industrias cuya rentabilidad no se mide en pérdidas y ganancias, sino en función de factores como la influencia o la intermediación, comisiones aparte. La hegemonía política no tiene un único rostro. Puede ser una sucesión de máscaras que fingen pluralidad donde sólo hay coincidencia de intereses. El concepto que mejor expresa este fenómeno es el capital social, acuñado por el sociólogo francés Pierre Bourdieu. Según su análisis, capital no es sólo el dinero y los bienes materiales. Existe un capital simbólico que reporta a quien lo administra, especialmente si lo hace en régimen de monopolio, rendimientos intangibles que antes o después se convierten en crematísticos. En los negocios no hay espacio para el altruismo. Todo tiene precio. Bourdieu describe el capital social como aquel que se logra por las relaciones que vinculan a un agente (social, político o económico) con un ámbito de decisión. Se trata de un capital difuso, que se retroalimenta y que siempre miente. «Quienes controlan el capital social» -explica Bourdieu- «simulan carecer de interés económico». Así nace el discurso del interés general.

Un análisis para el XX Aniversario de El Mundo (Andalucía).

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Ilustraciones: Daniel Rosell