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Letra Global

Benítez Reyes y el reino de las fantasmagorías

carlosmarmol · 7 noviembre, 2025 ·

“Hace poco más de un mes murió mi madre. El cálculo del dolor nunca es exacto: lo imaginé menor. Nos toca desmontar su casa. ¿Hay algo más incomprensible que una casa ajena? Durante años fue también mi casa, la casa familiar, cuando éramos otros, los despreocupados con respecto a tantas cosas, incluido el futuro, pero hoy es un cúmulo de enseres que apenas mantienen relación entre sí (…) ¿Qué se hace con todo eso?”. Felipe Benítez Reyes (1960) sitúa este monólogo –atribuido a un personaje, Miguel Rancés Olivares, del que hablan sus familiares y conocidos, narradores fragmentarios de su estela después de muerto– en su última invención, La gente (Fundación Lara), con la que regresa al territorio de la novela un lustro después de La conspiración de los conspiranoicos (Renacimiento) y nueve años más tarde de El azar o viceversa (Destino)– pero no a la ficción, ya que en este tiempo reunió sus relatos íntegros en Los abracadabras (Renacimiento), incluyendo la última entrega –Por regiones fingidas– y reeditó La propiedad del paraíso (El Paseo), su cuarta obra narrativa. El autor gaditano no deja de escribir desde su feliz retiro (ma non troppo) en su pueblo, Rota, pero lo hace a su ritmo, con el buen gusto de siempre y con esa cadencia serena de quienes todavía conciben la literatura como un oficio de (señores) artesanos. 

Las Disidencias en Letra Global.

Enrique Murillo y las bambalinas del teatro editorial

carlosmarmol · 31 octubre, 2025 ·

Rubén Darío escribió hace algo más de un siglo, en un poema de Cantos de vida y esperanza (1905), que en literatura ser sincero equivale a ser potente. Existen sin embargo tantas formas posibles de sinceridad como variantes de la literatura. Se puede ser sincero inventando –en eso consiste el arte de la ficción–, dejando caer una media verdad –inexacta y terrible– o mediante una inteligente sucesión (encadenada) de sugerencias. También simulando una elocuente y falsa objetividad o alterando –en función de las simpatías y las antipatías personales– el contexto exacto de las cosas. Enrique Murillo (1944), periodista y editor barcelonés, ha elegido hacerlo en sus sabrosas memorias –Personaje secundario (Trama Editorial)– de forma rotunda y diríamos que inteligentemente menesterosa. Explícita y, al mismo tiempo, humilde. Por eso su estupendo libro –538 páginas llenas de vivencias, secretos, hazañas y fracasos– va a quedar como uno de los más valientes que se han publicado en los últimos años, además de perdurar en el tiempo como un útil vademécum para distinguir –por decirlo al modo de Machado (Antonio)– las voces de los ecos de la industria del libro, que todavía, incluso inmersos por completo en el desconcertante presente digital,  es la gran clave de bóveda de la cultura en español. 

Las Disidencias en Letra Global.

Baudelaire y sus consejos (diabólicos) para diletantes

carlosmarmol · 24 octubre, 2025 ·

Lo recogió Marino Gómez-Santos, uno de los más esforzados biógrafos de la literatura española, en su famoso libro de aventuras sobre César González-Ruano –Ruano en blanco y negro –Clipper, 1958; Renacimiento, 2020– y lo repite Javier Varela en su biografía: La vida deprisa (Fundación Lara). El articulista madrileño, siendo aún un perfecto desconocido, un día irrumpió en el Ateneo de la capital con el pelo teñido de colores y, en un acto literario, proclamó a gritos ante la audiencia allí congregada que el Quijote –el mejor libro que vieron los tiempos pasados y verán los venideros– es una bobada y Cervantes un perfecto impostor. El escándalo fue de tal magnitud que, al día siguiente, el episodio apareció en los periódicos. Titular: “A González no le gusta Cervantes”. El que años después sería el gran articulista de su época deja automáticamente dejó ser un desconocido y, sin haber escrito todavía nada memorable, pasó a ser el enfant terrible del momento. El gesto precede al artista, que simula serlo merced al teatro, más que a la escritura. Ruano, cuya prosa tiene el atractivo de la levedad extrema, deslumbró a sus iguales e inspiró a imitadores –el más célebre, sin duda, fue Umbral–, pero fue incapaz en toda su vida, no exenta de canalladas, de hacer un libro como Dios manda, a excepción de su ensayo impresionista sobre Baudelaire. 

Las Disidencias en Letra Global.

Walter Benjamin: palabras místicas y días cabalísticos

carlosmarmol · 17 octubre, 2025 ·

No es extraño que la Biblia, incluso por delante del Quijote, sea el libro más leído –y más vendido, que no es ni mucho lejos lo mismo– de toda la historia de la cultura. Al margen de su materia religiosa, y en abundantes casos doctrinal, el gran libro de libros, que igual que la Primera Parte de la gran novela cervantina o las Mil y una noches, una obra capital de la tradición oriental, cobija en su interior una sucesión de narrativas encadenadas, enuncia muchos conceptos que todos utilizamos a diario. Entre ellos figura el de canon, que en la cultura occidental se aplica a la literatura y surge a partir de la jerarquía y combinación de los testamentos y, antes, de los dos grandes poemas homéricos: la Ilíada y la Odisea. De estas dos estirpes devienen todos los demás libros que en el mundo han sido y serán, incluidos los insignificantes, que lo son, básicamente, por su fracaso en el intento de convertirse en obras canónicas. 

Las Disidencias en Letra Global.

Las exquisitas profanaciones de Giorgio Agamben

carlosmarmol · 10 octubre, 2025 ·

Es fascinante, al tiempo que un hecho mágico, casi epifánico, contemplar la facilidad (aparente) que tiene Giorgio Agamben (1942) para obtener oro del simple ejercicio de contemplar las cosas. Al contrario de lo que muchas veces se piensa por una sinonimia recurrente, mirar no equivale a ver. El primer verbo describe una acción; el segundo remite al hallazgo de un sentido. Todos –excepto los ciegos– miramos a nuestro alrededor, pero son pocos los hombres que ven la realidad. Menos todavía son los capaces de aceptarla sin refugiarse ni en el idealismo ni en la manipulación. Si ver es una forma, acaso la más compleja de todas, de entender, uno de los maestros de este venerable arte es el filosofo italiano. En muy pocas páginas, sin retórica, sin digresiones y con una serenidad pasmosa, Agamben es capaz de desentrañar el nudo de la existencia terrestre y vincular nuestro presente con el ámbito espiritual.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell