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Letra Global

La poesía de Rainer Maria Rilke y el canto redentor de Orfeo

carlosmarmol · 27 marzo, 2026 ·

La poesía de Rainer Maria Rilke (1875-1926) tiene algo que la asemeja a las adivinanzas y a los augurios del oráculo de Delfos. Es hermética. Misteriosa. Trascendente. E, igual que en los versículos de determinados profetas –y él lo fue, sobre todo para sí mismo, antes de encarnar esta condición de guía cósmico para los demás–, en sus palabras palpita un ansia de intemporalidad que, para ser cabalmente entendida, requiere desentrañar un contexto –lo que no está dicho, pero que también forma parte del poema– que el autor checo, que siempre escribió en alemán, conscientemente no termina de revelar por completo y que, igual que los silencios en una partitura musical, son otra clase de música. El lector debe pues poner de su parte para que toda su grandeza quede a la vista. Es mucha, por supuesto, siquiera por su condición de maravillosa anomalía. En un momento de la historia cultural en el que la modernidad había dejado al individuo sin asideros –lejos del antiguo mundo encantado de la religión, frustrado ante las falacias del empirismo científico– Rilke decide ejercer la tarea de los visionarios mientras otros escritores de su tiempo se refugian en la ironía, que es la retórica ancilar del prosaísmo.

Las Disidencias en Letra Global.

Beckett: las elipsis y los destellos de los últimos días

carlosmarmol · 20 marzo, 2026 ·

“Sólo los tontos tienen muchas amistades. Tener gran número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez”, escribió, fiel a su encantadora misantropía, el gran Baroja, el hombre malo de Itzea. Las verdades indiscutibles de la vida, como ésta, suelen ser desagradables y acostumbran a tener mala prensa. Sobre todo en estos tiempos en los que la bondad se tiene por una obligación marcial y el odio –ese sentimiento tan humano y universal– ha pasado a considerarse un delito gravísimo. Ahora hay que ser bueno por decreto, del mismo modo que uno no puede limitarse a (sobre)vivir, sino que debe disfrutar de la vida. Entre los dogmas de la ola de buenismo que nos rodea figura la sacralización de la (falsa) amistad, que antaño era un ritual celebratorio, jocundo y venerable que solía festejarse con alcohol, tabaco y, a menudo, soltando la lengua.  A nadie ahora se le ocurriría tener un amigo y quedar con él para no hablar. Y, sin embargo, el indicio más sólido de la verdadera fraternidad consiste en estar con otra persona y no necesitar decirle nada. 

Las Disidencias en Letra Global.

Gaziel o el maestro del periodismo ‘botifler’

carlosmarmol · 6 marzo, 2026 ·

El conocimiento es la razón esencial de la tristeza y la causa más habitual de la melancolía de los hombres. “Cuanto más entiendes ciertas cosas, más desearías no comprenderlas”, escribió Charles Bukowski, que identificaba la sabiduría vital con el escepticismo –en el mejor de los casos– y extendía este vínculo, en el peor de los supuestos, hasta el pozo de la depresión. Acaso en la historia de nuestras letras no haya ninguna figura que represente mejor esta relación siamesa –saber hace sufrir y la felicidad consiste en ignorarlo– que Agustí Calvet (Gaziel), el mejor periodista catalán de su época –al margen del mestre Josep Pla, que es un libro aparte– y uno de los personajes más incomprendidos tanto en su tiempo, que fue convulso, como durante la posteridad, que es el reino del olvido. 

Las Disidencias en Letra Global.

Julian Barnes, telón y adiós

carlosmarmol · 28 febrero, 2026 ·

Existen tantas formas de morirse como clases posibles de difuntos. Cada nacimiento es un hecho único y, al mismo tiempo, similar. Ninguno de los que aún estamos vivos, y mucho menos los muertos, alcanza a recordarlo. Las despedidas, en cambio, son inequívocamente dispares. Las hay de toda clase y condición: súbitas, inmediatas, agonizantes, correosas, crueles y hasta premeditadas. Morirse puede ser un calvario o un descanso, pero el recuerdo de ese instante categórico nunca pertenece al protagonista. Es el patrimonio tormentoso de aquellos que le sobreviven. Lo mejor que puede decirse de la muerte es que no deja ningún recuerdo en el cerebro de quien la espera o la sufre, aunque sus vísperas sean obsesivas, insomnes y tormentosas, incluso para los sabios estoicos, resignados a la irrupción de lo inevitable. El novelista británico Julian Barnes (1946) todavía está –por fortuna– entre nosotros, pero ya se prepara, como hacían los héroes antiguos, para la batalla final que consiste en cruzar al otro lado de la Estigia. Fiel a su educación –la tradición british, siempre discreta– ha decidido decir adiós a sus lectores con un libro –Despedidas (Anagrama)– que es una suerte de memorias conscientes del “principio del fin”, atravesada por una narración (simbólica), y con la voluntad de incurrir en un tercer género: el ensayo.

Las Disidencias en Letra Global.

Álvaro Pombo, la inequívoca certeza de la luz crepuscular

carlosmarmol · 20 febrero, 2026 ·

Contemplar cómo el sol se pone sobre el mar a la hora del crepúsculo es una experiencia fascinante, en buena medida debido a su efímera belleza, pero no siempre se repara por completo en que este colosal espectáculo de la naturaleza, igual que las obras de teatro, las novelas o los poemas, como cualquier viaje verdadero, tiene un final definitivo. Nada es más difícil para un ser humano, acaso por aquello que dijera Spinoza sobre la perseverancia y la obstinación del hombre en garantizarse su supervivencia, que soportar el tiempo de espera que nos aproxima, sin quererlo, cada día a la muerte. Muchas veces este tránsito está lleno de dolor. Otras aparece cargado de una irremediable melancolía: el tiempo vivido, las horas desperdiciadas, la imposibilidad (deseante) de dar marcha atrás al reloj de arena, antes de que la simetría cósmica –todo empieza y todo acaba– desmienta cada uno de nuestros anhelos. Más raro todavía es pasar el otoño de nuestra vida consciente con sentido del humor, haciendo burla y hasta escarnio de nosotros mismos.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell