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Los Aguafuertes

Predio España

carlosmarmol · 22 diciembre, 2022 · Deja un comentario

Entre los sabios consejos y doctas prevenciones que Juan de Mairena, maestro de gimnasia y perito en retórica, daba en clase a sus alumnos, el ficticio profesor (sevillano) creado por el ingenio del poeta Antonio Machado, cuya sabiduría compite con la que Cervantes muestra en las pragmáticas del Quijote a Sancho Panza, gobernador in fieri de la ínsula Barataria, se incluye una recomendación que expresa un secreto hartazgo: “Preguntadlo todo, como hacen los niños. ¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿Por qué lo de más allá? En España no se dialoga porque nadie pregunta, como no sea para responderse a sí mismo. Todos queremos estar de vuelta sin haber ido a ninguna parte. Somos esencialmente paletos”. Parece imposible enunciar mejor el intenso aldeanismo de espíritu, antítesis del quijotismo universal, que lastra históricamente al paciente español. Ortega y Gasset también lo resumió –a su manera– en La redención de las provincias: “A seis kilómetros de Madrid, la influencia cultural de Madrid termina, y empieza ya, sin transición ni zona pelúcida, el labriego absoluto”. Disentimos, sin embargo, en un punto con el maestro en el erial: la capital de España no es ninguna excepción a esta regla. Más bien es el teatro de su evidencia.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

El mal nos hace mejores

carlosmarmol · 12 diciembre, 2022 · Deja un comentario

En 1710, el filósofo alemán Gottfried Leibniz escribe en sus Ensayos de Teodicea: “Vivimos en el mejor de los mundos posibles”. La afirmación causó un cierto escándalo –hubo críticas airadas por parte de Voltaire y, unos siglos más tarde, conminaciones rubricadas por Russell, una de las mentes más prodigiosas del pensamiento occidental–, pero trescientos doce años después la idea que defiende se ha convertido, sin que sus devotos lo sospechen, en una de las más sólidas convenciones de nuestro presente. Llámenla, si quieren, por su nombre prosaico: optimismo ingenuo, esa actitud que defiende la existencia de la bondad universal, con todas las evidencias en contra, y contempla el horizonte con una satisfacción cósmica. Leibniz tenía sus razones para considerar que el mal y la calamidad, que nos acompañan desde la cuna hasta el día en el que ponemos un pie en la tumba, tenían un sentido dentro de la creación. Podrían resumirse mediante una progresión lógica: Dios puede concebir infinitos universos, pero eligió el nuestro. Es el principio de razón –la causa suprema– lo que guía el entendimiento divino. Dios es bueno. Por tanto, el mundo creado por Él no puede ser más que perfecto. Es el mensaje del cristianismo, que adscribe la presencia del mal al albedrío del ser humano –réplica imperfecta del creador– o lo justifica por un (ignoto) beneficio superior. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Por favor, no me cuente su vida

carlosmarmol · 28 noviembre, 2022 · Deja un comentario

La industria digital, según un estudio hecho por Microsoft, tiene establecido que cada uno de nosotros cuenta con ocho segundos para captar la atención ajena. Ni uno más. Parece escaso tiempo, pero, igual que en el relato de Borges –El milagro secreto–, este breve instante puede vivirse como una eternidad. El personaje del cuento –Jaromir Hladík, escritor coetáneo de Kafka–, antes de ser ajusticiado por los nazis, pide a la providencia el deseo de escribir una última obra y ésta le concede un año de vida (mental), durante el cual concibe un drama imaginario. El cuerpo de fusileros de Hitler tarda segundos en matarlo, pero esos minúsculos fragmentos de tiempo, desde el punto de vista de su conciencia, se sienten como doce meses. Todos contamos las horas sin darnos cuenta de que su fugacidad no es objetiva, sino subjetiva. La atención se ha convertido en la mercancía más preciada en este paradigma cultural donde millones de operadores digitales compiten para que los demás se fijen en ellos y, acaso algunos pocos, accedan a algún tipo de transacción mercantil. Así funciona el capitalismo digital. Lo asombroso es que, siendo todos anónimas gotas de agua en el océano de la red, la tecnología haya traído también la amplificación de vicios como el egocentrismo, la vanidad, el adanismo, la autorreferencialidad y la pandemia de la autoficción. Todo el mundo habla de sí mismo sin tasa ni freno, confundiendo lo particular con lo universal. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Teología de la sedición y otros pecados mortales

carlosmarmol · 14 noviembre, 2022 · Deja un comentario

El delirio independentista, que primero se manifiesta en su formulación soft –el nacionalismo– y más tarde en su variante hard –soberanista– condiciona la política española desde hace algo más de un siglo y medio. Mucho tiempo, sin duda, pero sus raíces remiten a vínculos más antiguos que lo equiparan a un fenómeno evangélico: se trata de una fe sentimental y, por tanto irracional; dirigida por unas élites iluminadas que guían a un rebaño ciego; un movimiento que exalta la desigualdad y crea la discordia entre la sociedad. Como se trata de un problema secular, no es de extrañar que la diatriba por la decisión de la Moncloa de cambiar el Código Penal para satisfacer a los independentistas que se saltaron la Constitución y que aguantan a Sánchez en la Moncloa por el procedimiento fenicio, se entienda mucho mejor leyendo las Escrituras y a los teólogos de la Antigüedad que a los politólogos actuales, esos grandes delimitadores de obviedades. Nada es más útil para este fin que construir una trama histórica para entender el presente, a pesar de que los adanistas y las mentalidades adolescentes –de cualquier edad– crean que el mundo comenzó con ellos. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

1982, el año de la petalada socialista

carlosmarmol · 31 octubre, 2022 · Deja un comentario

Los recuerdos, rebasada cierta edad, adquieren un equívoco prestigio que, sin embargo, tiene más que ver con la desesperación por el tiempo consumido (a veces, en vano) que con la alegría de haber vivido determinadas situaciones, incluyendo el triunfo. “Son las maderas de los recuerdos con las que construimos nuestras esperanzas”, escribió Unamuno. No podemos más que darle la razón al escritor vasco al ver a los patriarcas del PSOE celebrar el 40 aniversario de su triunfo electoral en 1982, considerado el punto final de la Santa Transición. Como la memoria es débil y, en el caso de los más jóvenes, directamente insignificante, entre el abundante coro que estos días glosa (con deleite) la efeméride –celebrada con un mitin en Sevilla con la presencia de Felipe González y la marginación (temporal) de Alfonso Guerra– hemos oído toda clase de afirmaciones mayestáticas, en general exageradas, adjudicando al histórico líder del socialismo español un sinfín de milagros, salvo la resurrección de Cristo, que en nuestro caso –somos trabajadores– equivale a la creación de la Seguridad Social.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell