Ni soplan vientos alisios, que según la tradición de los antiguos mareantes que estudiaron en la universidad que ocupó el Palacio de San Telmo son, por su constancia y regularidad, los más favorables para las singladuras transoceánicas, ni en el horizonte se avista nada parecido a un remoto Cabo de Buena Esperanza. La nave de las izquierdas presenta varias vías de agua –todas ellas preocupantes– a menos de cuarenta días escasos para el 29N. Su embarcación lleva más tripulación de la que puede permitirse y tiene que lidiar con una meteorología (política) adversa. Todo conduce –si las cosas no cambian– a un naufragio que afectará por igual, aunque tenga causas divergentes, tanto al PSOE como al resto de las izquierdas meridionales. Hay quien habla de un naufragio. Otros auguran un desastre.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
