Todas las quinielas indican que el adelanto de las generales es, en estos momentos, una hipótesis mucho más verosímil que ayer. Basta ver las apariciones televisivas de Sánchez tras la crisis desatada por la invasión de Ceuta y el anuncio del gobierno de una batería de medidas sociales. Se han acabado los matices y los partidos políticos agitan todos los miedos juntos, desde la ultraderecha a un exterminio masivo de la Inteligencia Artificial. La reverberación atmosférica y sus derivadas –los procesos de índole orgánica y las primeras decisiones de larga carrera hacia las municipales– animan de nuevo a las cancillerías políticas en Andalucía apenas tres meses después de las autonómicas y menos aún del primer gobierno de coalición entre el PP y Vox, que diluyó el pasajero factor diferencial del morenismo: aquella mayoría absoluta que se ha convertido ya en arqueología. Como ni el Quirinale ni la oposición (de izquierdas) tienen demasiada iniciativa propia, unos y otros intentan sacar rendimiento del ambiente reinante y trasladar al tablero político andaluz una cuota nada despreciable de la abundante polarización estatal.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
