El destino suele escribir las peores tragedias con renglones torcidos. Sin piedad y sin contemplaciones. Un día estás tan tranquilo en mitad del campo, en el Levante de Almería, dentro de un paisaje en el que, según el imaginario español, se tiende a creer que nunca pasa nada (el pueblo situado en la zona cero de la catástrofe tiene poco más de tres mil habitantes), igual que en Fargo, la película de los hermanos Coen, pero sin nieve, y de repente un fuego súbito y abrasador aparece a las puertas de tu casa para llevarte al infierno. Más de una decena de muertos –y subiendo– y una veintena larga de desaparecidos, todavía no se sabe si para siempre o no, es el saldo de urgencia del pavoroso incendio que ha arrasado Los Gallardos y parte de su comarca, el más destructivo del que se tiene memoria en Andalucía.
Las Crónicas Indígenas en El Mundo.
