El verano en Andalucía está asociado –en la rutinaria agenda informativa de los periódicos– a dos imágenes antagónicas. La primera es trágica: los incendios forestales que este año, primero en Los Gallardos (Almería) y después en Niebla (Huelva), entre otros enclaves, destruyen el paisaje heredado y arruinan la vida y la hacienda de la gente que los sufre. La segunda viene a ser su antítesis: la bella estampa de los anillamientos de las crías de flamenco que, desde hace ya cuarenta años, acuden a la laguna de Fuente de Piedra (Málaga). Una suerte de romería laica en la que la Virgen no es una imagen, sino la naturaleza. Fuego y agua. Tierra y aire. El símil de los cuatro elementos esenciales de la materia, que para los filósofos antiguos contenían la explicación total de la realidad terrestre, sirve de correlato para explicar el reposicionamiento político global que, tras las pasadas elecciones del 17M, acontece en la gran autonomía del Sur.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
