• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
carlosmarmol.es

carlosmarmol.es

Periodismo Indie

  • Inicio
  • Biografía
  • Periodismo
    • El Correo de Andalucía
    • Diario de Sevilla
    • El Mundo
    • Crónica Global
    • La Vanguardia
  • Literatura
    • Libros
    • Revistas
  • Filología
    • La retórica del prosaísmo
    • Academia
  • Dirección Editorial
    • Letra Global
    • Revista de Occidente
    • Orpheus
    • Geographica
  • Bitácoras
    • Disidencias
    • Cuadernos del Sur
    • Los Aguafuertes
    • Las Tribunas
    • Crónicas Indígenas
    • La Noria
    • Cuadernos Apátridas
  • Contacto
  • Show Search
Hide Search

Literatura

Los rostros de Andrés Trapiello

carlosmarmol · 7 agosto, 2021 · Deja un comentario

“Jamás reveles el secreto que te confía un niño. No hay nada más vil”. Lo escribe casi con furia contenida, pero evidente, quizás la de quien ha contemplado esta escena muchas veces, como protagonista o como víctima, Andrés Trapiello en el vigésimo tercer volumen de sus diarios, Quasi una fantasía, cobijados al amparo del salón de pasos perdidos que es cualquier existencia, la suya y la de todos, vivida de una vez y para siempre. Trapiello, escritor ambulante, según su autorretrato, trazado a medias entre la caricatura y un asombro que sin duda tiene algo de teatral, proyecta un principio moral al enunciar este aforismo, pero no tarda demasiado en enmendarse a sí mismo (en otro libro). El oficio de la escritura obliga a hacerlo. Porque justamente eso, mostrar la intimidad de un lejano infante de provincias, nacido a principios de los cincuenta en la Vega de León, es el sacrificio (diríamos que epifánico) que el escritor acomete en La fuente del encanto, una suerte de poética (por supuesto, escrita en prosa) con la que la Fundación Lara festeja el centenar de entregas de la colección Vandalia, donde el autor de Las armas y las letras, alumbra una antología de inéditos y versos esenciales de toda su trayectoria. El libro, en el que se recrean las circunstancias que rodearon la escritura de los poemas escogidos, sin manifiesto, ni retórica, sin solemnidad, construido únicamente a partir de la memoria y los recuerdos, es un prodigio de sensibilidad literaria.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

Los dioses de época de Valentí Puig

carlosmarmol · 31 julio, 2021 · Deja un comentario

Josep Pla, probablemente uno de los mejores escritores de periódicos que han visto los siglos pasados y verán los venideros –a estas alturas del tiempo ya podemos decirlo sin errar–, tiene un libro maravilloso entre su larga colección de asombros literarios que se titula Las horas. En su prólogo, firmado junto a la chimenea del Mas Pla en 1971, hace ahora casi medio siglo, una década antes de su muerte, escribe: “Este libro representa un calendario más o menos lírico, más o menos poético; pero, como el libro está escrito en prosa, nunca acaba de desprenderse de la realidad más terrestre (…) Lo he titulado Las horas porque es un título grave, adecuado y bonito (…) Aunque la presión del paso del tiempo es dolorosa y a veces insoportable, soy partidario de no eludirla, porque mi experiencia me lleva a creer que sólo quienes sienten ese dolor sordo –o agudo– aprovechan la vida, en el sentido más general del término, y aprovechan para tener alguna idea de sus maravillas”.

Es una definición perfecta del arte (tan incomprendido) de escribir dietarios, donde la memoria se entrelaza con los hechos, los recuerdos cohabitan, no siempre fielmente, con las sensaciones y, en el caso de los grandes memorialistas literarios, se hace verdad lo que escribió Machado (Antonio) en su Retrato: “Quien habla solo espera hablar a Dios un día”. Salvo para los creyentes, que confían en la trascendencia del alma y tienen resuelta de antemano la gran incógnita, el común de los mortales no contamos con otra deidad más a mano que nosotros mismos. Tal evidencia no expresa egotismo, sino sabiduría: el paso del tiempo y el tránsito de las hojas del calendario van reduciendo los encuentros, las sorpresas y las compañías. En eso consiste crecer. El argumento de ese cuento (de terror) que llamamos envejecer, cuyo único atenuante –remedio ya sabemos que no existe– pasa por aprender a convivir con el desconocido que habita en nuestro interior y encontrarle armonía a lo que decía Borges: “He observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos un instante en el paraíso”.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

El caleidoscopio del caciquismo

carlosmarmol · 25 julio, 2021 · Deja un comentario

La verdadera seriedad es cómica, escribió Nicanor Parra. La muerte es una asesina que sonríe. Y todas las vidas sin excepción –incluso las de ensueño– comienzan con sangre, sudor y llantos. Las cosas tienen su haz y su envés. Cara y reverso. La Historia, a la que algunos dan por muerta aunque con seguridad vaya a ser la invitada principal en su propio sepelio, puede resumirse con un caricatura. Los dramas mudan en chistes gracias a la magia infalible de la sátira. Acaso quienes mejor retrataron el siglo XIX español, junto a Galdós y Clarín, sean los ilustradores de la prensa burlesca. En 1868, cuando Isabel II fue destronada, comenzaron a llenar los diarios con su humor salvaje y corrosivo. Fue una etapa breve –seis años después, en 1874, los borbones volvían al trono y la fiesta terminaba– que, sin embargo, nos ha dejado imágenes exactas y crudas de la clase política ibérica. En los más de seiscientos diarios que entonces salían a la calle, cada uno haciendo la guerra por su cuenta, el arte bastardo de los caricaturistas inmortalizó, sin piedad y sin censura, a los próceres y los prohombres de un país que a finales de esa centuria perdería las últimas plazas de su imperio de Ultramar.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

Edgar Morin, filosofía e incertidumbre

carlosmarmol · 17 julio, 2021 · Deja un comentario

“Hay que evitar los 100 años. Es mejor cumplir directamente 101”. Con esta frase irónica, publicada en las redes sociales, donde tiene cuentas activas, Edgar Morin (1921), uno de los filósofos europeos más influyentes de su tiempo, saludaba el glorioso amanecer de su primer siglo. Considerado el padre del pensamiento complejo, el filósofo francés ha entrado y salido como una exhalación (casi siempre con acierto) en disciplinas tan variadas como la cultura, la sociología, la política, el cine, la ciencia o el arte. A su edad sabe que la muerte le acecha, pero también que su obra intelectual le sobrevivirá y, con el curso del tiempo, acaso termine siendo, dado el erial humanístico que necesita el capitalismo tecnológico para maximizar sus beneficios, una última roca a la que aferrarse frente a la tempestad de idiocia, sentimentalismo y vanidad asentada en la mayoría de las sociedades contemporáneas. “La ciencia progresa, pero la conciencia retrocede”, escribía este junio.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

Manual de filosofía contra idiotas

carlosmarmol · 10 julio, 2021 · Deja un comentario

La filosofía es un bálsamo ante las calamidades de la existencia. No las remedia por completo, pero sí contribuye a relativizarlas, aceptarlas y, en determinadas circunstancias, permite combatirlas con éxito. Siendo esto así extraña que en nuestros días, tan llenos de profetas y salvapatrias, los libros de pensamiento apenas si se vendan. Las estadísticas señalan que desde principios de este siglo el comercio de las obras que versan sobre filosofía ha descendido más de un 62%. Las secciones antes dedicadas al pensamiento filosófico en las librerías han ido menguando en favor de los discursos ideólogicos trendy: feminismo, pulsión política inmediata, baja espiritualidad simulada y ese género (piadoso) que se denomina autoayuda, probablemente porque leer, aunque sea una colección de consejos de saldo, hechos del acarreo del talento ajeno, siempre es mucho mejor que no hacerlo nunca. Resulta llamativo cómo la sociedad española, donde presentarse como filósofo todavía es una excentricidad, más incluso que declararse abiertamente poeta, ha ido mejorando su nivel de prosperidad material –hasta la crisis de 2008, cuando la dura realidad se interpuso frente a la ensoñación colectiva– mientras se desprendía de las herramientas intelectuales que permiten comprender de verdad lo que nos sucede, que es bastante más que aquello que nos ocurre. Precisamente por eso hay que saludar que pensadores como Josep Maria Esquirol (Sant Joan de Mediona, 1963) se dediquen –con ahínco– a la difícil tarea de llamar la atención de los demás con una filosofía de proximidad que no sólo es bella, sino que resulta útil. Fértil.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

  • « Ir a la página anterior
  • Ir a la página 1
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 59
  • Ir a la página 60
  • Ir a la página 61
  • Ir a la página 62
  • Ir a la página 63
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 136
  • Ir a la página siguiente »

carlosmarmol.es

Copyright © 2026

Linkedin | Medium | Academia | Twitter

Soundcloud | Pinterest | Youtube

Ilustraciones: Daniel Rosell