Isherwood, ‘le bon pasteur’

Entre los intelectuales británicos, y especialmente en el caso de los escritores, existe un nutrido linaje que se caracteriza por una maravillosa contradicción: son profundamente ingleses y, al mismo tiempo, aborrecen –para siempre o según temporadas– Inglaterra. La estirpe es generosa en poetas –los románticos Byron, Shelley, Keats, Browning– sin eludir a los prosistas, como ejemplifican los casos de Oscar Wilde o James Joyce, aunque estos dos procedieran de la católica Dublín. Todos, en mayor o menor medida, hicieron suyo (incluso antes de ser enunciado) el consejo de T.S. Eliot, a su manera un expatriado norteamericano en Londres: “La única manera de prolongar una tradición es rompiendo con ella”. El divorcio de las propias raíces vitales o culturales, en el fondo, […]

Las izquierdas sin brújula

Las inmisericordes leyes de la sequía establecen que a medida que va quedando menos agua en el último oasis más cocodrilos aparecen en la charca. Parece una frase rotunda, pero es la que más se aproxima a la situación de las (supuestas) izquierdas en la Marisma más de un año después de que, por aquella milagrosa carambola, el Reverendísimo Bonilla y el Adelantado Marín, apoyados desde fuera por los ultramontanos de Vox, se coronaran a sí mismos como nuevos monarcas de Il Quirinale. Desde entonces, en la Marisma vivimos la sagrada hora del escabeche: un cambio (sin cambio) que, salvo en materia de urbanismo, donde los negocios son los negocios y todos los gatos son negros, ofrece justo lo contrario de lo […]

Andalucía resucita el Monopoly

Los arquitectos contemporáneos, que son un gremio que suele tener un excelente concepto de sí mismo, apelan con frecuencia a la emoción como uno de los factores trascendentes a la hora de hacer su trabajo, similar al de un dios terrestre: alterar el mundo; a veces, aspirando a crear un paraíso artificial. Buscan así equiparar la creación de edificios con la poesía, la primera de las artes antiguas, donde el ritmo y la precisión verbal logran el milagro de reproducir una experiencia íntima gracias a la magia de las palabras. En comparación con la arquitectura, el urbanismo es un oficio vulgar. Rara vez ha disfrutado del afecto de los grandes líricos. Más bien se considera un monopolio de contables y […]

El sueño ha terminado

Una de las leyes inmutables del cinismo político establece que la mejor manera de hacer algo inconfesable, sin que se note en exceso, es sancionar previamente una norma que simule impedirlo. Ese momento ha llegado. Las derechas reunidas de la Marisma han dado luz verde, algo más de un año después de alcanzar por carambola Il Quirinale, a un anteproyecto legislativo sobre urbanismo y ordenación territorial -que no son la misma cosa- que proclama buscar la «sostenibilidad» por la singular fórmula de convertir el urbanismo en una cuestión exclusivamente económica, regresando a 1998, cuando Aznar, con la coartada de abaratar la vivienda, determinó que España entera, salvo excepciones, podía ser urbanizada. El resultado de aquella lógica -a más suelo, pisos […]

Ficciones y ‘cogobiernos’

En el océano de espejismos políticos alimentados por la crisis del coronavirus, que forman una legión de sombras contradictorias, hemos visto a las autonomías, un día sí y otro también, librar una carrera absurda por abandonar antes que nadie el desconfinamiento por fases. Decimos absurda porque, si examinamos los datos sanitarios, que son los trascendentes –de ellos depende la desescalada y el impacto económico de la pandemia–, lo cierto es que ahora, paradójicamente, existen exactamente las mismas razones para encerrarnos que hace dos meses, cuando se inició esta inmensa pesadilla. O todas o ninguna. El confinamiento no ha solucionado ni uno de los problemas de salud asociados al virus, que no tiene cura –sólo permite cuidados paliativos– y continúa con la […]