Resistencia sin presupuestos

Michel Foucault, el filósofo francés, decía que donde hay poder habita la resistencia. Desde que Cela, en aquella frase de fortuna, sentenció que en España quien resiste, gana, inventando la épica de los que tienen por bandera la cabezonería, no habíamos visto –y vamos teniendo ya cierta edad– obcecación mayor que la de Sánchez I, presidente no electo de todas las Españas e investido gracias a una moción de censura provocada por el bochorno de que fueran los jueces, en lugar del sentido común, los que hicieran salir de la poltrona a Rajoy. Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.

La España irreformable

Albert Camus, el gran escritor francés, dijo una vez que el único problema filosófico verdaderamente serio que existe en la vida es el suicidio. A su lado, los demás conflictos sobre la existencia no pasan de ser pasatiempos. Algo similar ocurre en el ámbito de la política. Toda la discusión pública, aunque se nos presente ante los ojos con distintos ropajes, generalmente bajo la forma de un teatro del absurdo, se reduce a una dialéctica muy primaria basada en un único interrogante: ¿estás a favor o en contra del sistema? La política posmoderna, además de superficial, frívola y viral, se ha convertido en maniquea. Probablemente porque la realidad que la configura también lo sea. Bien mirado, nuestro mapa político, tradicionalmente […]

Delirios sin prudencia

Los filósofos clásicos creían que la virtud residía en el término medio, una idea condensada en el concepto del aurea mediocritas que, con frecuencia, se confunde con la equidistancia y el relativismo. Nada que ver: la verdadera sabiduría consiste en evitar los excesos, no en ignorar la realidad. En ser recto en lugar de ciego. Los escritos del juicio por el golpe de Estado en Cataluña, que a unos les parecen excesivos y a otros ofensivos, son básicamente un baño de realidad que devuelven a los independentistas al territorio del prosaísmo y, al mismo tiempo, muestran cómo el Gobierno está dispuesto a mentir para prolongar una interinidad política que desmiente las promesas esenciales de la investidura de Sánchez I. Ni hay estabilidad […]

Los llameantes de Manresa

La gran farsa catalanufa cumple un año de su momento más sublime –aquella declaración de independencia interruptus— y también de su colisión frontal contra la pared, que en una democracia –aunque sea imperfecta y bastante mediocre– como la española, siempre es la ley. O debería serlo. Los independentistas, que tienen una habilidad admirable para mudar de piel sin cambiar de tema –uno de los signos de los fanáticos, según Churchill–, lo celebran con la puesta de largo de la Crida por la República, el nuevo invento de Puigdemont, Colomines y Cía para reactivar (a su favor) la distopía soberanista. Ese paraíso imaginario en el que sólo pueden confiar los ciegos, los ingenuos o los que viven (estupendamente) del negocio de la confrontación […]

Orgullosos & ofendidos

La política española, que es un juego de trileros pagado con el dinero de nuestros impuestos, es un caso perdido. No tiene remedio. Hace unos días, en plena precampaña electoral en Andalucía, donde en diciembre tenemos convocado un plebiscito peronista, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, agitaba –con manifiesta felicidad– el señuelo del agravio cósmico, ese eterno victimismo meridional, transmutado en un orgullo estúpido que no se diferencia en exceso del histórico chantaje sentimental al que nos tienen acostumbrados los nacionalistas y los independentistas, y que tan excelentes réditos electorales ha dado históricamente al PSOE andaluz. Los Aguafuertes del lunes el Crónica Global.