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Milongas de la Vieja Guardia

carlosmarmol · 22 agosto, 2022 · Deja un comentario

Cada vez que un socialista (histórico) defiende la inocencia de José Antonio Griñán en el caso ERE muere un gatito. O dos. Hasta tres, en ocasiones. Al tiempo se constata, como ya ocurrió con el indulto en favor de los condenados del procés, la concepción aérea, relativista y fanáticamente posmoderna –elijan el adjetivo que más les guste– que tiene el PSOE sobre la Justicia, que o es social o termina no siendo nada. El Tribunal Supremo ha confirmado la pena de prisión para uno de los dos históricos expresidentes de Andalucía –condenado por delitos demostrados de prevaricación y malversación– que, a su vez. cada uno en un momento temporal, alcanzaron a presidir también la Ejecutiva de Ferraz. La noticia debería haber provocado vergüenza en la cúspide de un partido que llegó al poder prometiendo cien años de honradez. Transcurrido el tiempo, señor de los días, ha demostrado lo que dejara dicho en un instante mítico Tierno Galván: “Las promesas, en política, se hacen para no cumplirlas”.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Houellebecq ya no es el bufón del circo

carlosmarmol · 20 agosto, 2022 · Deja un comentario

Los auténticos artistas se niegan a sí mismos y castigan con dedicación a su público. No se nos ocurre una forma de devoción más poderosa: estar atento a lo que hace alguien con el que no coincides y que, incluso, te irrita. En un mundo donde la gente sólo escucha aquello que quiere oír, cuando lee –si se lee– con el estómago en lugar de con el cerebro, y donde los prejuicios minan cualquier discusión, desengañar a los otros merecería ser considerado una forma egregia de creación. “Esperas que sea correcto, pero maldigo sus ideas”. “Quieres que te escandalice, pero ahora no pienso hacerlo”. Fuck you, man. Michel Houellebecq (Isla de La Reunión, 1958) se ha hecho célebre por escribir ocho novelas en las que, a través de una voz demoledora, cuestiona las mentiras que la izquierda caviar, no demasiado distinta a la derecha comprensiva, necesita repetirse a sí misma para disimular que las revoluciones de su juventud se han convertido en una infame sopa tibia. Los burgueses de izquierdas, tan solidarios y comprometidos, sobre todo con ellos mismos, lo consideraban un maldito escritor reaccionario; los aristócratas del conservadurismo francés a la grandeur, en cambio, ven sus libros como la prueba de cargo de una vulgaridad espumosa.

Las Disidencias en Letra Global.

La falsa ejemplaridad

carlosmarmol · 19 agosto, 2022 · Deja un comentario

En sus Genuinos caracteres en verso y prosa, una guía sobre los arquetipos humanos de la Inglaterra de mediados del siglo XVII, Samuel Butler, clérigo sin excesivo entusiasmo, afable juez de paz y poeta burlesco, escribe acerca del político moderno: “Cree que no hay manera más fácil y segura de avanzar en la vida que enriquecerse por defraudar al público: el robo público es más seguro que el robo privado y se persigue mucho menos, igual que los robos cometidos de noche. La dificultad consiste en obtener la confianza; una vez conseguida, el negocio sale redondo y, en caso de tener que rendir cuentas, el indulto resulta tan barato que la comisión no supone más que el diez por ciento”. Parece un párrafo escrito para el avatar crepuscular de José Antonio Griñán, condenado primero por la Audiencia de Sevilla, y después en el Supremo, por dos delitos –prevaricación y malversación– a cuenta del escándalo de los ERE.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Retrato de la Andalucía mesocrática

carlosmarmol · 19 agosto, 2022 · Deja un comentario

La admiración sentimental por el Sur, como ha escrito en alguna ocasión Rafael Argullol, es un atributo fundamentalmente romántico, del mismo modo que también lo es el hecho de que algunos meridionales añoremos el Norte, donde rara vez habitamos. En sus Ensayos sobre Poesía (Renacimiento), Luis Cernuda interpreta a Bécquer, ambos sevillanos, como un poeta de espíritu nórdico: “Su obra es muy poco andaluza en el sentido fácil de la frase”. Los antepasados de Bécquer, originarios de Flandes, se instalaron en Sevilla en el siglo XVII. Existe, quien lo conoce lo sabe, un Sur profundo y grave, atormentado, casi secreto, igual que palpita otra Andalucía jubilosa y festiva. Lo que no existe, salvo como deformación o ironía, es la falsa identidad que nutre la estampa folclórica. De ahí que fracasara el asalto a San Telmo de Macarena Olona (Vox) el pasado 19J. Éste también es el motivo esencial de que el Sur haya sido leído desde hace más de dos siglos como la infalible sinécdoque de la España tradicional, dando lugar a un largo caudal de malentendidos, mentiras e infamias.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Mejor sin primarias

carlosmarmol · 16 agosto, 2022 · Deja un comentario

Los socialistas indígenas, que históricamente han sido –y son– una suma de tribus belicosas y conflictivas, tienen una extraordinaria capacidad para contradecirse, negarse a sí mismos y arrepentirse de sus palabras. Lo asombroso además es que son capaces de hacer todo esto y muchas cosas más, como evidencia el abyecto escándalo clientelar de los ERES, donde algunas de las estatuas del panteón sagrado del PSOE vuelven al foro de una Roma vencida, mustio collado, para proclamar, sin sentir ninguna vergüenza, solemnes tonterías a cuenta de las dos sentencias, dos (y ambas con el signo exacto de los culpables) emitidas por la Justicia. Es cosa de la devota militancia (generacional) que se basa en esa institución social que es el síndrome de la pandilla: cuando llevas décadas, igual que un maestro de escuela, impartiendo de forma arbitraria doctrinas aéreas ante un auditorio cautivo, y juzgando a los demás sin hacerlo antes contigo, la costumbre, que es la mecánica más poderosa que existe, impide cualquier tentación de practicar el arte de la autocrítica.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell