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Los ‘indepes’ del califato

carlosmarmol · 8 febrero, 2021 · Deja un comentario

muchos les parecerá increíble, pero siempre hemos pensado que las caricaturas, sobre todo las que publicaban los periódicos decimonónicos, son mucho más exactas que las fotografías. Básicamente porque la realidad no es armónica y se nos presenta bajo la caprichosa forma de una constelación de deformaciones. Cada uno de nosotros tiene la suya. Es esa señal –léase el don, el defecto, la virtud o el pecado– que nos define y nos distingue de los demás. Nuestras taras pueden ser semejantes, pero ninguna de ellas se conjuga de idéntica forma. Viene todo esto al caso del asombro que nos provoca la capacidad del nacionalismo para contagiar todo lo que toca. Basta repasar la Historia de España desde finales del siglo XIX, que es cuando cristalizan los identitarismos ibéricos en su formulación burguesa, para darse cuenta de que nuestra realidad política no sería la que es si hubiéramos fabricado a tiempo una vacuna cultural contra esta pandemia. La España actual no se entiende sin estos antecedentes. Tampoco se comprende si no se tiene en consideración el síndrome de la compensación que los nacionalismos –ésta es su victoria– han inoculado en parte del imaginario del resto del país, que piensa que efectivamente hay un agravio histórico que debería solventarse cuando lo único que existe es un relato interesado basado en la industria victimismo. Ya saben: la eterna cuestión del encaje de Cataluña en España.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Mundo antiguo, pavor presente

carlosmarmol · 7 febrero, 2021 · Deja un comentario

Los historiadores estudian sucesos irrepetibles que, sin embargo, tienen la costumbre de rimar, igual que un poema de versos encadenados. Muchos se pasan media vida construyendo mitos culturales que, a medida que el tiempo nos alcanza y las épocas se suceden, deben desmontar con la paciencia de un artesano. Merced a este movimiento, una suerte de revisionismo honrado, avanzamos en el conocimiento del pretérito, que es una de las formas de augurio del presente. Un sortilegio mediante el cual descubrimos cómo el universo mental de los difuntos condiciona nuestra existencia. De todas sus historias, una de las más fascinantes, por estar encajonada entre las poderosas construcciones mentales del Imperio Romano y la Edad Media, dos caras históricas de un mismo proceso –el devenir de Occidente–, es la Antigüedad tardía, el periodo de tránsito y zozobra que tiene lugar entre los siglos III y VII d. C. Entre las Meditaciones de Marco Aurelio y la teocracia de Mahoma. Entre estos dos instantes se producen en el mundo antiguo una serie de transformaciones culturales que explican las diferencias culturales de Europa y la relación de Occidente con otras civilizaciones vecinas.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

Velasco, liberal y reversible

carlosmarmol · 6 febrero, 2021 · Deja un comentario

Un economista (de observatorio) es muy parecido a un relativista. Alguien que pertenece a un club (de intereses) y persigue influir en las decisiones políticas (además hacer negocios, preferentemente por la vía de la intermediación) sin presentarse a unas elecciones, como sería lo normal, sino amparado bajo el paraguas de la influencia, lo que ofrece la indudable ventaja de ahorrarte los sofocones de la militancia. A Rogelio Velasco (Sevilla, 1957), consejero de Economía, a quienes sus amigos llaman Roger (sin el Moore), le preguntaron cuando accedió a su actual magistratura: «¿Cree que la burocracia mata al emprendimiento?». Su respuesta fue: «Absolutamente. Lo digo de manera categórica. Es lamentable». Parece la proclama de un buen liberal, y lo sería si no fuera porque su autor, catedrático en Granada y exdirectivo de multinacional, se ha descolgado esta semana con la fusión de cuatro agencias autonómicas -Idea, Emprende, Extenda y Conocimiento- en un nuevo ente (Andalucía Trade) que agrupará al ejército en nómina de la Junta para incentivar el empleo (básicamente, el suyo). Velasco nos vende la cosa con la fábula de la ventanilla única. Un clásico, igual que los unicornios azules.

El Bestiarium en El Mundo.

La batalla de los cabildos

carlosmarmol · 5 febrero, 2021 · Deja un comentario

G.K. Chesterton, ese prodigio de la agudeza, publicó en 1911 en las páginas de The Saturday Evening Post un relato breve –The Invisible Man– cuyo protagonista es un cartero asesino que reparte las facturas, los mensajes comerciales y las epístolas íntimas –“cartas y venían”, dice una vieja canción de amores contrariados– con un uniforme tan llamativo que, a fuerza de omnipresente, termina por convertirse en imperceptible gracias al indestructible poder de la costumbre. “Nadie se fija en los carteros y, sin embargo, tienen pasiones como los demás hombres, y a veces llevan a cuestas sacos enormes donde cabe muy bien el cadáver de un hombre de pequeña estatura”, escribe el autor británico en su serie dedicada al Padre Brown. En efecto: muchas cosas no son como parecen. Sobre todo en política, el arte de la simulación social. Si el éxito de un crimen depende de que la víctima no se despierte demasiado pronto, la batalla que libran la España interior y el Levante Peninsular por garantizarse el león de los hipotéticos fondos europeos para acelerar la construcción de los tramos pendientes del Eje Ferroviario de Mercancías en sus respectivos territorios no se entiende sin tener en cuenta determinadas pulsiones que, sólo en segundo término, adquieren una traducción política

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

 

Mal tiempo, buen teatro

carlosmarmol · 3 febrero, 2021 · Deja un comentario

El gran Enrique Jardiel Poncela, cima de nuestra mejor literatura humorística y antónimo del costumbrismo de la gracia, tan celebrado en la Marisma por quienes creen vivir todavía en la posguerra de su infancia, dejó escrita en Eloísa está debajo del almendro la mayor concatenación de refranes dentro de una misma frase. Reza así: «Y como no hay que olvidar que de fuera vendrá quien de casa te echará, yo me dije, digo: ‘Hasta aquí hemos llegao; se acabó lo que se daba; tanto va el cántaro a la fuente, que se rompe; ca uno en su casa y Dios en la de tos; y al mal tiempo buena cara, y pa luego es tarde, reirá mejor el que ría el último». ¿Qué pretendía el dramaturgo con este parlamento? Hacernos reír -no hay consuelo mayor ante las desgracias- y, de paso, demostrar que el español cuenta con refranes para casi todo, incluidas las contradicciones.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell