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Claudio Magris viaja por las utopías del Gran Sur

carlosmarmol · 31 enero, 2026 ·

“Se canta lo que se pierde”, escribió Machado (Antonio) en una de sus canciones a Guiomar, la secreta Dulcinea del poeta sevillano. Mujer con nombre ficticio bajo el que se ocultaba la identidad de Pilar de Valderrama Alday, poeta y dramaturga. Una utopía crepuscular que, como todos los sueños, dicen más de quienes lo soñaron que de aquellos que un día los encarnaron. Somos lo que anhelamos. Es un vicio recurrente en la larga y tormentosa historia de la Humanidad predicar las bondades de la desaparición súbita. Una de sus variantes es el suicidio. La otra, menos trágica pero no por eso más incierta, consiste en el autoexilio, en romper amarras con todo, en quemar de una vez las naves, como Hernán Cortés, en huir de todo aquello que otros nos han dicho que nos configura. Claudio Magris (Trieste, 1939), germanista italiano, autor de El Danubio, uno de los libros de viajes que lograron hacer época al contar otra idea de Europa, ha dedicado su último volumen de narraciones –Cruz del Sur (Anagrama)– a evocar, a través de la historia de tres personajes reales, ese sueño fundacional que acompaña a muchos individuos, e incluso a determinadas sociedades, de hacer borrón y cuenta nueva con el pretérito y empezar desde cero, lejos –far away, far away, como escribió Poe–en unas lejanías geográficas que son también sentimentales.

Las Disidencias en The Objective.

Diego de Torres Villarroel: astrologías, asombros y maravillas de la ‘vida muelle’

carlosmarmol · 30 enero, 2026 ·

España, mal que les pese a muchos, es un país indestructible. Basta con reparar en cómo sus mejores escritores –que son legión– se han enfrentado a la máquina del mundo, ese artefacto que nos hace seguir adelante a pesar de la sucesión de olvidos, calamidades y privaciones que es la vida. En nuestro país no existe el idealismo salvo como género irónico. No somos la Alemania de Goethe. La única invariante de nuestra literatura, que es igual que decir el signo de nuestra cultura, es el realismo. Crudo, sin afeites, sincerísimo. Y, a menudo, también brutal. Desde el Poema de Mío Cid, obra capital de la épica medieval, hasta el presente, pasando por el Siglo de Oro y la Edad de Plata, el verdadero mapa de la literatura española no ha necesitado nunca expandir sus fronteras –no le hace ninguna falta– más allá de las tierras del prosaísmo, que es una manera de ver y sentir el mundo con matices, enmiendas y variaciones, pero que obedece a un único mandato: decir la verdad incluso cuando se miente (artísticamente). 

Las Disidencias en Letra Global.

Andalucía y los trenes que no llevan a ninguna parte

carlosmarmol · 30 enero, 2026 ·

Sostenía Voltaire, glorioso ilustrado e impertinente natural, que los seres humanos nacemos y vivimos entre las convulsiones que causa la inquietud y el letargo que acompaña al tedio. No podríamos elegir ninguno de estos dos males para describir el estado de postración en el que encuentran en estos momentos –a apenas cinco meses para las elecciones regionales en Andalucía– los socialistas meridionales porque, en realidad, no se trata de sentimientos antinómicos, sino de sensaciones complementarias. El PSOE andaluz sabe perfectamente que no va a ganar estos comicios, pero desconoce cuál va a ser el grado exacto de hundimiento de su suelo electoral. Ignora pues la incógnita de una ecuación que no es únicamente autonómica, sino una suerte de preludio de una crisis de orden estatal. Al mismo tiempo, muchos de sus dirigentes más veteranos se desasosiegan por la inevitable erosión que supondrá someterse al castigo directo de las urnas. 

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El cordón del zapato

carlosmarmol · 29 enero, 2026 ·

Las verdaderas calamidades carecen de épica, igual que la muerte (súbita) no sucede siempre con estrépito, sino que, a veces, se nos aparece como un colosal, gigantesco e inconmensurable silencio, preludio de la banda sonora de la eternidad. Todas las desgracias son prosaicas. Charles Bukowski escribió, en uno de sus arrebatos nocturnos, un poema sobre esta cuestión: “No son las cosas importantes las que / llevan a un hombre al / manicomio. (…) No, es la serie continua de pequeñas tragedias / lo que lleva a un hombre al / manicomio / no es la muerte de su amor, / sino el cordón de su zapato que se rompe cuando tiene prisa”. Cabe decir lo mismo de la deriva de España, que lleva más de una semana conmocionada por las muertes de los accidentes ferroviarios de Adamuz y sus réplicas catalanas. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Sabiduría de salón ilustrado y moral de circunstancias

carlosmarmol · 24 enero, 2026 ·

Los escritores profesionales, y especialmente los periodistas, lo sabemos: es más complejo escribir en un formato de extensión breve que hacerlo sin brida en una página carente de límites. También lo pensaban los antiguos poetas medievales españoles que en el Libro de Alexandre (siglo XIII), gloria del arte de la clerecía, mester sin pecado, elogiaban la asombrosa maestría que suponía tener que escribir “en sílabas contadas”, de acuerdo con la preceptiva métrica de la cuaderna vía, el famoso tetrástrofo monorrimo que fue la estrofa y el cauce natural del Quadrivium. Decir no es lo mismo que hablar. Esto segundo lo hace, generalmente en exceso y sin pagar tasa, todo aquel que no esté mudo. Lo primero, en cambio, exige pensar y tener algo que comunicar. No vale cualquier cosa. Una ocurrencia no equivale a una idea ni es un pensamiento, del mismo modo que una cosa es vivir y otra –distinta– tener vida interior. 

Las Disidencias en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell