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Las velas de La Habana

carlosmarmol · 26 marzo, 2026 ·

La célebre afirmación de Wilde (Óscar) de que la realidad es la que imita al arte, en lugar de suceder lo contrario, suele entenderse de forma mayestática, al modo de la épica primitiva, pero rara vez se tiene en cuenta que esta misma ley de hierro también –y sobre todo– rige en el orden irónico, que es el verdadero signo cultural de nuestro tiempo. En The Decline of Lies (1989), el escritor irlandés lo expone de la siguiente manera: “Las cosas son porque las vemos, y lo que vemos y cómo lo vemos depende de la influencia del arte. Mirar una cosa es distinto a verla (…) La mentira, contar cosas bellas y falsas, es su objetivo”. Hemos recordado estos días este pasaje ante el espectáculo (nada glorioso) de la excursión propagandística a Cuba de algunos mesías de la izquierda española, cuya característica esencial es negar la existencia de España, lo que no deja de tener su mérito a pesar de que, como también dijera Wilde, las paradojas siempre sean peligrosas.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Semprún y los espectros de la resistencia europea

carlosmarmol · 21 marzo, 2026 ·

Cuando don Francisco de Quevedo y Villegas, desde el ostracismo de la Torre (de Juan Abad, su modesto señorío agrario), escribió aquello tan célebre de que en mitad de los desiertos manchegos estar rodeado de pocos pero doctos libros le ayudaba a vivir “en conversación con los difuntos” y a escuchar con sus “ojos a los muertos” no estaba construyendo sólo dos versos prodigiosos y rindiendo honores a la capacidad redentora de la lectura ante las constantes calamidades del mundo. Defendía también la importancia de la tradición –en este caso, la de los clásicos– y advertía, para quien supiera descifrar los matices de su escritura, que a veces quienes arrojan más luz sobre el presente no son nuestros estrictos contemporáneos, sino muchos autores que ya no están entre nosotros. Es una reflexión bella y exacta. Y puede extenderse a otros campos del conocimiento. Un ejemplo lo tenemos en la figura histórica de Jorge Semprún (1923-2011), que fue comunista (en la clandestinidad) antes que ministro (socialista) y escritor antes y después de su paso por el campo de concentración de Buchenwald (Weimar). En la obra de Semprún, marcada por su obstinación política y la mirada singular que le otorgó el hecho de nacer en España, educarse en Francia –y en francés, su primer idioma– y conocer en primera persona los dos grandes totalitarismos de la pasada centuria (el nazismo y el comunismo), palpita una constante cultural.  Es un viejo sueño y un anhelo nuevo: Europa.

Las Disidencias en The Objective.

Beckett: las elipsis y los destellos de los últimos días

carlosmarmol · 20 marzo, 2026 ·

“Sólo los tontos tienen muchas amistades. Tener gran número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez”, escribió, fiel a su encantadora misantropía, el gran Baroja, el hombre malo de Itzea. Las verdades indiscutibles de la vida, como ésta, suelen ser desagradables y acostumbran a tener mala prensa. Sobre todo en estos tiempos en los que la bondad se tiene por una obligación marcial y el odio –ese sentimiento tan humano y universal– ha pasado a considerarse un delito gravísimo. Ahora hay que ser bueno por decreto, del mismo modo que uno no puede limitarse a (sobre)vivir, sino que debe disfrutar de la vida. Entre los dogmas de la ola de buenismo que nos rodea figura la sacralización de la (falsa) amistad, que antaño era un ritual celebratorio, jocundo y venerable que solía festejarse con alcohol, tabaco y, a menudo, soltando la lengua.  A nadie ahora se le ocurriría tener un amigo y quedar con él para no hablar. Y, sin embargo, el indicio más sólido de la verdadera fraternidad consiste en estar con otra persona y no necesitar decirle nada. 

Las Disidencias en Letra Global.

Andalucía: notas de campo para la batalla decisiva

carlosmarmol · 20 marzo, 2026 ·

Todas las miradas se dirigen hacia el Sur. Cumplida la tercera estación del carrusel electoral autonómico –Castilla y León– y pendientes todavía de los tormentosos acuerdos de gobierno entre PP y Vox en Aragón y en Extremadura, Andalucía se va a convertir (sin remedio) en el campo de batalla capital del pulso entre los dos grandes bloques políticos españoles. Con un PSC poco predispuesto a adelantar los comicios en Catalunya, aunque ERC no apruebe los presupuestos, y Sánchez calibrando si es mejor acelerar las generales para que coincidan con las andaluzas o dilatar el final de esta legislatura agónica, los comicios regionales en la gran autonomía del Sur tienen, al mismo tiempo, la condición de desenlace y de preludio. Esta doble naturaleza obedece a que son la estación término del ciclo electoral impulsado por Génova para deteriorar al PSOE y, a su vez, todo el mundo las va a interpretar como el infalible augurio de las generales. 

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Rafael Azcona y la España cruel, tierna y descarriada

carlosmarmol · 14 marzo, 2026 ·

No podríamos decir con seguridad qué fue antes, si la España cruel, tierna y descarriada que sufrieron los hijos de nuestra posguerra incivil, ese tiempo oscuro de fríos, canalladas y hambre, o la obra (colosal) de Rafael Azcona (1926-2008), el mejor guionista español de todos los tiempos. Incluso quien llegó a conocer aquella época lejanísima de primera mano queda a menudo asombrado al ver las películas que el escritor riojano escribió para Marco Ferreri, Berlanga, Saura, Cuerda o Trueba, entre otros cineastas, al contemplar, sin llegar a esperarlo por completo, un retrato tan exacto de lo que un día fuimos y, en muchísimas cosas, todavía somos.  Azcona, al que le horrorizaba que le llamasen genio o artista –siéndolo sin querer–, siempre fue un realista devoto. Un gran observador. Un hombre de la calle con un oído absoluto para captar el ruido de la vida. Su trabajo en el cine (España, Francia, Italia) ha sido celebrado con profusión –casi se diría que hasta con fastidio suyo– como antológico. Nadie se acuerda, sin embargo, que muchas de estas míticas películas, obras maestras de nuestra incipiente cinematografía, no tuvieron en su día excesivo éxito ni tampoco el apoyo decidido y entusiasta de la crítica y el público. Existe una razón poderosa de esto. Las historias de Azcona –filmadas por los directores con los que colaboró– eran mecanismos incendiarios camuflados bajo el disfraz de la comedia de costumbres. Un espejo social demasiado sincero. 

Las Disidencias en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell