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Charles Bukowski: los años (editoriales) del ‘underground’

carlosmarmol · 8 noviembre, 2024 ·

“Sabía que me estaba muriendo / algo en mí decía: / adelante, muérete, duerme, sé como ellos, acepta. / Entonces algo más en mi interior decía: no / conserva algo, por diminuto que sea / No se necesita mucho: basta una chispa / Una chispa puede prender fuego a todo un bosque / Sólo una chispa / Consérvala”. Estos versos de ‘Spark’, uno de los poemas de The Last Night of the Earth Poems, uno de los últimos libros que publicase en vida –dos años antes de que una leucemia, contra todo pronóstico, en lugar del alcohol, se lo llevase por delante, otorgándole así el regalo del eterno reposo y un asiento en el autobús de línea de la posteridad–, expresan, con esa poderosa mezcla de rotundidad y sencillez que caracteriza a su escritura, la larga y fértil odisea de Charles Bukowski (1920-1994), que se convirtió en escritor peleando siempre a la contra. Sin descanso. Sin suerte. Movido por su obstinación y una voluntad superlativa. Al mismo tiempo, recogen un consejo vital: hay que resistir los vientos y las mareas, sí, pero sobre todo aprender a lidiar con la ausencia de ambas cosas.

Las Disidencias en Letra Global.

Las inundaciones, la diosa Fortuna y la ‘Poética’ (política) de Aristóteles

carlosmarmol · 8 noviembre, 2024 ·

La obsesión íntima de cualquier gobernante, especialmente aquellos que han alcanzado el poder gracias a una carambola o debido a circunstancias ajenas a sus méritos, es permanecer todo lo posible en la cúspide. No existe otro objetivo que sea más poderoso. A este fin se sacrifica absolutamente todo: desde la coherencia (en el mejor de los casos) a la dignidad (en el peor de los supuestos), incluyendo, por descontado, los escrúpulos morales, que en la política posmoderna suelen verse como inconvenientes heredados de una mentalidad antigua.
Si persiguiendo este afán un gobernante acierta en sus decisiones se debe, en buena medida, a que éstas son una forma más –sin duda, la más útil– de mantenerse en la cima, más que a la creencia en la ejemplaridad o a auténticas convicciones. El gran problema de la política del relato –que concibe la conquista y la conservación del poder a partir de un ejercicio de autofabulación, en vez de acogerse en la objetividad de los hechos– son los giros de guión. Los cambios de rasante. El derrumbe de las certezas que sostienen un liderazgo político.
Es lo que acaba de ocurrirle al presidente de Valencia, Carlos Manzón (PP), tras el desastre de las bíblicas inundaciones en el Levante español.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Valle-Inclán: vida altiva, arte supremo

carlosmarmol · 8 noviembre, 2024 ·

Es un asunto sabido que los escritores con una auténtica ambición artística, especialmente aquellos cuyos intensos anhelos de fama superan en grado superlativo a su propio talento, necesitan forjarse una leyenda, inventarse a sí mismos, convertirse en su más importante y depurada creación. Si el individuo no da para mucho, o si se sabe vulgar, como en el fondo todos nos intuimos, al menos que el arquetipo pueda ir dándole de comer y, si la Fortuna no se muestra demasiado esquiva, probar suerte en el incierto juego de dados de la posteridad. Ramón María del Valle-Inclán –que era el nombre bajo el que se escondía el diminuto Ramón José Simón Valle Peña, que de joven gastaba bombín y de mayor calzaba botines de piqué con agujeros en las suelas, pero siempre anduvo por esta vida, hasta el día postrero, con porte e impostada gallardía– respondía a esta norma: la criatura es mucho más importante que el hombre.

Las Disidencias en The Objective.

Las patrias inservibles

carlosmarmol · 7 noviembre, 2024 ·

Tras el desastre de Valencia, convertida en una inmensa colonia de ahogados, ruinas, barro y supervivientes a los que, además de haberlo perdido todo, ya no se les concede ni el derecho a la indignación, uno tiene la sensación de que España vive una suerte de final de ciclo. El tiempo tendrá que confirmarlo, pero la sensación, que es lo que sucede a la intuición, es que la realidad, con todo su infinito y abrupto pormenor de sufrimientos, ha destrozado algo más trascendente que los pueblos, las tierras de labranza, los coches, los anhelos y los hogares. Ha derribado también el inmenso muro de propaganda, mentiras y bulos institucionales con el que el poder oficial –que en Valencia administra el PP y en España ostenta la mayoría parlamentaria que (todavía) sostiene a Pedro Sánchez en la Moncloa– se protege a sí mismo de sus actos y culpa a los demás, sean adversarios políticos o víctimas anónimas, de todas las calamidades posibles y de buena parte de las imposibles. Populismo vestido de soberbia.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

‘Presentes’: una memoria sin Historia con fondo (azul) de Falange

carlosmarmol · 1 noviembre, 2024 ·

Era natural que, después del paréntesis de los años ochenta, durante el cual muchas editoriales españolas y algunos autores de la nueva narrativa –un marbete pretencioso que ya, de entrada, descalificaba por omisión la obra de la anterior generación de escritores, considerados antiguallas– la literatura contemporánea en nuestro país acabase regresando a la Guerra Civil y a la posguerra (incivil, vengativa y miserable, pero también viva, porque nada contagia más las ganas de vivir que haber conocido de cerca la muerte) para hacer su propia interpretación de la Historia. No sólo es algo lícito sino necesario: una tragedia colectiva como la que dividió España durante más de dos tercios de la pasada centuria no se extingue con el testimonio de quienes la vivieron (incluidos aquellos que murieron en el trance) ni tampoco cesa con la mirada de todos los que –sin querer, forzados por las circunstancias– heredaron las heridas derivadas del odio que llevó a cometer atrocidades a ambos bandos.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell