El nombre de Cesare Pavese (San Stefano, 1908; Turín, 1950) está escrito con letras mayúsculas en el libro de los suicidas insignes, que es el volumen que agrupa a esos cobardes que han tenido el suficiente valor de quitarse la vida y cruzar la laguna Estigia sin los visados oficiales, que sólo se conceden si la muerte es por causa natural, debida a un asesinato, por accidente o fruto del descuido a la hora de andar por las malas tierras, que uno nunca sabe –ni sabrá– cómo ni cuándo llegará el término de los días sucesivos.
Se aceptan homenajes
Bergson, uno de los filósofos que estudió la risa de forma más inteligente, todo un mérito para un francés, sostenía que la mejor cura para la vanidad es una buena carcajada a tiempo. Como saben los sabios, la risa es una cuestión seria. Razones para explicarlo, sobran. Yo me inclino por las que siguen: la risa es sinónimo de la vida; le debemos pues el mismo respeto que a nuestra propia existencia. Dos: la comicidad es un atributo exclusivamente humano. Y tres: la risa apela a la inteligencia pura.
La Noria del sábado en El Mundo.
El ‘spam’ cotidiano
Las redes sociales son las nuevas plazas públicas. Las ágoras donde tiene lugar el debate ciudadano. No hay duda. Desde que internet permitió conectarnos en tiempo real gracias a múltiples herramientas -primero con los blogs, ahora mediante un sinfín de plataformas- el poder ha utilizado estos cauces para colocar sus mensajes y, como la política es la guerra por otros medios, desautorizar a sus rivales. El ciberespacio es un mercado de opiniones, no siempre de razones.
Las Crónicas Indígenas en El Mundo.
Cerrado por derribo
Stendhal decía que, desde una perspectiva burguesa, un hijo es como un acreedor que nos envía la naturaleza. Nace por casualidad, se cría de milagro y un día se sienta a esperar la herencia. Hay padres que testan con gusto sus bienes materiales en favor de sus vástagos naturales; otros prefieren quemar la despensa antes de su deceso para que el amor filial no degenere en diatribas entre los hermanos.
Las Crónicas Indígenas del lunes en El Mundo.
La Sevilla victoriana
La vida pública es como una moneda. Dos caras y un canto. Por un lado está la máscara social, concebida para la convivencia en comunidad; por otro, el inevitable rostro de la verdad. Algunos se pasan la existencia haciendo girar la moneda de su identidad desde el anverso al reverso, según conveniencia; intentando que ambas imágenes no coincidan jamás a la vista de los otros, para los que reservan el mejor de sus perfiles.
La Noria de los sábados en El Mundo.
