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Mil y una formas de ser (o no ser) nacionalista con criterio

carlosmarmol · 23 enero, 2026 ·

El nacionalismo, ese monstruo con infinitas cabezas, es un hijo indeseado de la secularización de Occidente. O mejor dicho: su principal sustituto en términos políticos. El proceso de alejamiento del dogma religioso, soberano omnipotente durante la larga Edad Media europea, que comenzó en los años del Renacimiento, donde se sitúa el origen más temprano de la modernidad, se acelera a finales del siglo XVII y durante todo el XVIII, gracias a la obra de la Ilustración, y llega a su punto más intenso con el Romanticismo, cuando el culto al individuo reemplaza al antiguo Dios versicular, el arte se constituye en religión y la definición de la identidad colectiva se configura –en paralelo a la consolidación de los Estados modernos– como el criterio de descripción cultural supremo. Estamos, en realidad, dentro de una gran contradicción, como tantas veces sucede en términos históricos.

Las Disidencias en Letra Global.

El ocaso de Montero: coge el dinero y dame las gracias

carlosmarmol · 23 enero, 2026 ·

Es un mal método, y en términos de estrategia política un pésimo negocio, exigir a los votantes, cuya percepción de la realidad a la hora de la verdad es la que discrimina el resultado en unas elecciones, que te regalen su agradecimiento por anticipado y de forma obligatoria. La gente valora lo que considera cierto y, en general, tiende a descreer de las abstracciones. Por eso resulta asombrosa la táctica de Montero, que dejará de ser ministra dentro de unos meses, cuando se convoquen los comicios en Andalucía, de insistir y persistir en que el Quirinale –que está encantado con la oposición general del resto de las autonomías al sistema de financiación– va a tener problemas para explicar su negativa a recibir 4.800 millones de euros más. Si se tiene en consideración el antecedente más inmediato –la condonación de la deuda regional– salta a la vista que en el Sur no va a producirse una rebelión social en contra de Moreno Bonilla, aunque no es nada descartable que la inminente campaña electoral de Montero sí se vea condicionada por una hostilidad social que no se circunscribe a lo estrictamente partidario. 

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

España: un viaje en tren con final en Adamuz

carlosmarmol · 20 enero, 2026 ·

No existe ninguna imagen más fiel de la muerte que la de una de esas vías infinitas de ferrocarril, oxidadas y abandonadas, sobre las que se proyecta, como en sfumato, un horizonte al que no le vemos el final. Porque no lo tiene. La muerte no es un destino. La muerte es quedarse a mitad del camino hacia algún lugar. Nada la evoca mejor que los caminos de hierro que conducen a los trenes regulares a sus destinos, vertebrando el país y haciendo que su sangre palpite hasta que, ya sea por el tiempo o por la desidia, o por ambas cosas, un día se convierten en arqueología y nostalgia. Las metáforas, a veces, se dan la vuelta, como si el tiempo, cuando avanza, estuviera en realidad retrocediendo sobre sus pasos. Retornando a su semilla. En 1992, cuando España creía haber conjurado los fantasmas de su Historia y alcanzaba el viejo sueño de Ortega y Gasset –Europa es la solución– y accedía a una modernidad que dos décadas antes hubiera sido quimérica, la alta velocidad se entendió –y se sintió– como la prueba irrefutable de un cambio social sin vuelta atrás.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Josep Pla, un peregrino (más) en la Nueva Jerusalén de 1957

carlosmarmol · 17 enero, 2026 ·

Los historiadores, como escribió Walter Benjamin, se dedican a descifrar los hechos del pretérito a partir de sus cenizas. Los periodistas –al menos aquellos dignos de semejante nombre–, en cambio, trabajan dentro de la hoguera. Casi siempre inmersos en el fuego mismo. Rodeados de llamas. Su función consiste en perseguir la verdad antes de que ésta se torne polvo y sea esparcida por el viento, sin dejar ni rastros ni memoria. Se comprende así la dificultad de este oficio que dibuja los paisajes de la Historia antes de que su perfil se asiente. Los escritores de periódicos trabajamos con material de acarreo: mentiras, medias verdades, confidentes interesados, testimonios, datos contradictorios y, sobre todo, con lo que nuestros ojos ven. Con esto esbozamos el primer relato de las cosas. Si nuestra narrativa sine nobilitate es capaz de resistir el paso del tiempo, cosa que no siempre sucede, bien puede considerarse un milagro. 

Las Disidencias en The Objective.

Karl Kraus y las miniaturas del gran guiñol del universo

carlosmarmol · 16 enero, 2026 ·

“Al principio fue la prensa; después vino el mundo”. Estas líneas escritas por Karl Kraus (1874-1936) para un cuplé teatral condensan, a pesar de  su extrema sencillez, la concepción del mundo del gran autor austriaco, periodista en contra de los periódicos, obstinado lobo estepario que, como suele ocurrir con los individuos solitarios, proyectó su literatura siempre hacia el espacio público, dejando en vislumbre los secretos de su intimidad. Nunca hubo, sin embargo, escisión entre obra y vida: Kraus, indesmayable crítico de la Viena anterior, sucesiva y posterior a la Gran Guerra, editor unipersonal de la revista Die Fackel (La Antorcha), de cuyos textos hizo en su momento una antología para el sello Acantilado Adan Kovacsics, su mejor traductor y gran heraldo en español, vivía para el periodismo y el teatro, disciplinas que alimentaba gracias a su condición genética de espectador del presente. Kraus fue, a pesar de la censura, el testigo crítico e insobornable de un tiempo atravesado por la crisis de la cultura europea y que tendría en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) su particular Apocalipsis. 

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell