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Byron: el prodigio de la prosa espontánea

carlosmarmol · 20 octubre, 2024 ·

Con George Gordon Byron (1788-1824), conocido sobre todo por su título –“Yes, my lord”, decía Polidori, su médico de cámara, por boca de José Luis Gómez en Remando al viento, la película dirigida por Gonzalo Suárez–, existe un curioso malentendido. Se le tiene por un gran poeta –y en efecto lo fue– y también se le recuerda por su perfil biográfico, donde se condensan, diríamos que de forma perfecta, todos los arquetipos del artista romántico. Un aristócrata bala perdida, seducido por la pasión extrema de la libertad, el ánimo de un espíritu indomable y un final semejante al de los grandes mártires. È ben trovato, ma non è vero. Byron, que era cojo desde su más tierna infancia por culpa de una malformación congénita en su pie derecho, deslumbró a casi todos sus contemporáneos con su seductora impertinencia, una bisexualidad plena –que no invalidó sus encendidos lances con las féminas, incluida su hermana Augusta, como explica Fiona MacCarthy en su excelente biografía Byron. Vida y leyenda (Debate)– y una poesía que, a pesar del tópico con el que se le sitúa en uno de los anaqueles de la biblioteca universal, no es excesivamente revolucionaria desde el punto de vista métrico. A modo de ejemplo, véase su predilección por la octava rima italiana. Su modernidad está en otro sitio.

Las Disidencias en The Objective.

Andrés Trapiello: intriga, atmósfera y consagración

carlosmarmol · 19 octubre, 2024 ·

La literatura, pese a la convención que sostiene lo contrario, no es un fin. Es la consecuencia (brillante o desafortunada, que de todo hay en las librerías y en las bibliotecas) de un método. La escritura siempre antecede al libro. No sólo en el aspecto lógico y material –sin escritor no hay obra que valga–, sino en el artístico. Andrés Trapiello (1953) ha hecho casi toda su trayectoria literaria caminando a contracorriente. Frente a las modas (pasajeras). En contra de su generación –que despreció la tradición española y abrazó, en muchos casos sin conocimiento preciso, la narrativa extranjera–. Lidiando sin descanso con una hostilidad ambiental que durante muchísimos años condujo a la novelística española a un callejón sin salida que coincidió –en parte– con la fascinante emergencia y entronización de los grandes autores hispanoamericanos. 

Las Disidencias en Letra Global.

¿Rebelión en la granja socialista?

carlosmarmol · 18 octubre, 2024 ·

Entre las múltiples familias del PSOE, esa constelación de estirpes de naturaleza belicosa que, cíclicamente, libran sus guerras indígenas, los socialistas meridionales se asemejan mucho a los primitivos clanes judíos. Todos son hebreos, pero no lo son de idéntica forma. Por un lado están los centroeuropeos que hablan yiddish, conocidos por el nombre de asquenazíes; por otro, los insignes sefardíes, procedentes de la España del siglo XV, que todavía se expresan en el ilustre ladino. Y los judíos mizrajíes, que utilizan como lenguas distintos dialectos árabes
Nihil novum sub sole. En todas las religiones, especialmente dentro de las monoteístas, que exigen a su grey disciplina, como el ejército hace con los soldados, existen ramas, escuelas, distinciones. Los musulmanes se dividen entre suníes, chiíes e ibadíes. Los cristianos pueden ser católicos, protestantes, ortodoxos y coptos. No existe iglesia sin herejes ni creyentes que no mantengan disputas. En los partidos políticos –sobre todo si no ocupan el poder– ocurre exactamente lo mismo, como ya advirtiera (en frase célebre) Sir Winston Churchill. Los socialistas llevan ya seis años adorando a una deidad única.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Francesc Cambó: caudillaje y catalanismo

carlosmarmol · 12 octubre, 2024 ·

Uno de los lugares comunes de la historiografía patriótica, esa forma de oxímoron, es que cada pueblo debe escribir su propia Historia a través de sus historiadores. De hecho, se trata de una desafortunada norma, como si nacer en un lugar, ese azar con el que comienza nuestro destino, acaso otorgase la patente de corso del monopolio o permitiera el imposible de la infalibilidad. La Historia es una suma de hechos e interpretaciones. Los primeros, igual que ocurre en el periodismo, son sagrados; las segundas, al contrario que las opiniones, se deben a lo factual, lo que reduce el margen de libertad del historiador –que no es (ni debe ser) un artista– de forma que su lectura del pasado no sea gratuita o caprichosa, sino argumentada. Es justo lo que encontramos en el ambicioso ensayo que Borja de Riquer, profesor emérito en Barcelona e investigador del catalanismo y el franquismo –vinculados estrechamente, a pesar de lo que afirma la propaganda independentista–, ha dedicado a la figura de Francesc Cambó (1876-1947), de profesión prohombre. Patriarca de la Lliga, ministro brevísimo en los gobiernos borbónicamente monárquicos de Maura durante la Restauración, empresario y criatura sacudida por la obsesión del mando y la necesidad psicológica de ser quien lleve siempre la batuta, incluso aunque no haya orquesta.

Las Disidencias en The Objective.

Álvaro Pombo y la teología de las grandes pequeñas cosas

carlosmarmol · 11 octubre, 2024 ·

La novela moderna, como sabemos todos, es mucho más que un mero ejercicio de narración. Se trata de una síntesis de materiales dispares, muchos de ellos de acarreo, especulativos, compositivos, psicológicos, verbales o conceptuales, disimulados mediante un relato general (o aparente) donde la trama no es necesariamente lo más importante –sin que ésta sea un asunto insignificante) y con esa fascinante capacidad, igual que un diamante, de reverberar de forma distinta según sea el ángulo desde el que lo contemplemos y la luz que lo ilumine. Unas veces deslumbra; otras, sencillamente, se limita a brillar en mitad de la oscuridad. En la carrera de Álvaro Pombo (1939) hay libros de estas dos categorías: indudables obras maestras, como Santander 1936, El héroe de las mansardas de Mansard o El metro de platino iridiado, y otras narraciones que, siendo muy sólidas e inequívocamente superiores a otras obras coetáneas, no terminan de fascinar con tan rotunda intensidad. Desde que el escritor santanderino, cumplidos ya los ochenta y cinco años, regresase a Anagrama, el sello donde comenzó a publicar y que atesora los derechos de la mayor parte de sus libros, tras dejar Destino, donde editó ese magnífico capriccio que es Retrato del vizconde en invierno, uno de sus mejores libros sobre la senectud y la vejez, parece librar una ardua batalla contra el tiempo que, aunque por desgracia no podrá saldarse con la victoria, muestra un superlativo talento y un sentido de la dignidad encomiable.

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell