No existe nada como el poder (del presupuesto) para que el pasado se diluya. Nuestra Reina, a la que desde esta tronera entronizamos antes que nadie, incluido el Parlamento, colgó hace unos días un mensaje en Twitter: «Hoy he vuelto a mi casa, a la Facultad de Derecho». Un hito más de la interminable campaña de propaganda en la que el peronismo rociero lleva embarcado antes de adelantarnos las inminentes elecciones. En este tiempo, mientras dice que nos gobierna, Su Peronísima ha inaugurado rotondas, tiendas, supermercados y campos de fútbol; ha participado en la fiesta de moros y cristianos de Benamahoma y en la feria del queso de Zuheros. Hemos tenido a la Querida Presidenta hasta en la sopa. Un planazo.
Crónicas Indígenas
La jaula de oro
La ley de la gravedad no admite excepciones: todo lo que sube, baja. Y para volver a ascender de nuevo debe renovarse el aire o pasar el tiempo. Sucede en la vida real y también en la política indígena, que es un universo paralelo lleno de pesebristas, asesores y heraldos a los que los problemas de los ciudadanos -esa gente que vota- no les preocupa un ardite, salvo para consolidar su ascendente sobre el presupuesto, que es la verdadera arca de la autonomía y la clave de todo el absolutismo susánida. Con la incógnita de la fecha del adelanto electoral todavía enturbiando el cielo azul de la Marisma, Su Peronísima repite -una semana más- sus grandes éxitos -«yo estoy currando», «me voy a dejar la piel»- mientras recorre las geografías de las sucesivas Andalucías vendiendo un bienestar virtual que no vemos por ningún lado.
Las Crónicas Indígenas en El Mundo.
Ángelus & melodrama
La Reina de la Marisma sigue jugando al despiste. Con el proverbial resultado de confundir básicamente a sus heraldos, que un día descartan el adelanto electoral, otro lo sugieren como si conocieran las claves del botón nuclear, más tarde lo confirman y vuelta a empezar desde el principio. ¡Viva el bucle! Los pitonisos de segunda -el concepto es de Ella– están que no dan pie con bola. Sentaditos en la tribuna de las Cinco Llagas, los pies no les llegan al suelo al tener que justificar cada día lo contrario de lo que rubricaron la jornada anterior. La Querida Presidenta debería apiadarse de ellos: no hemos visto en mucho tiempo una forma tan constante de hacer el ridículo.
‘La laguna è la nostra cosa’
Sábado, 1 de septiembre. Al alba, con viento de levante, cielo azul y el infinito horizonte de la Marisma derramándose entre los ojos, en los altavoces rocieros empezaron a sonar las sirenas: «¡Mensaje urgente: a todas las unidades del susanato! Se os hace saber, canijos, que Su Peronísima ha ordenado activar la campaña patriótica. Todos (y todas) estáis obligados a secundar la convocatoria. Debéis hacer como Ella: dejarse la piel. No hace falta que penséis. Para eso tenéis el argumentario». A partir de este instante las redes sociales, los teletipos -esos animales mitológicos- y el universo oficial de la Marisma se llenó de invocaciones a la patria herida porque Arrimadas (Inés) había decidido opinar sobre la política indígena. Intolerable.
Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo.
El teatrillo de septiembre
La política indígena es como una obra de los hermanos Álvarez Quintero en bucle perpetuo. El teatro es la Marisma, el guionista es un peronista (rociero) y las risas, por supuesto, están enlatadas y subvencionadas. Son lo que se dice espontáneas y naturales. Quiere el destino que el verano vaya extinguiéndose -sin desaparecer- y se inicie el nuevo curso político, que es más lo primero (un curso escolar) que lo segundo (político). Las plantas de Su Peronísima han vuelto a pisar el suelo del Quirinale acompañada de su habitual cohorte de pescados. Vienen morenos (Bonilla no es el único) y felices porque han disfrutado de (más) vacaciones, coche oficial a pie de playa y boquerones en salazón. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?
Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo.
