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Cuadernos del Sur

Partitura del ocaso susánida

carlosmarmol · 2 abril, 2021 · Deja un comentario

El poder tiene, en sentido estricto, dos rituales básicos. Ambos se consuman cuando se ejerce una magistratura política. El primero es una autocelebración: el personaje ungido (sea por los votos o por el dedo de un superior) se recrea en sí mismo en una ceremonia que tiene como objetivo escenificar su llegada a la cúspide y evidenciar, para que nadie se lleve a engaño, el afán de perdurar (eternamente) que acompaña a cualquier clase de mando. El segundo asienta las bases del primero. Consiste en formar una corte cuya fidelidad puede parecer espontánea y sincera, pero que, en el fondo, siempre responde a intereses fenicios. Mientras más grande es la capacidad para designar a otros, mayor es el ascendente interno y externo del líder, que a partir de entonces tiende a convertir su elección (o designación) en una suerte de caudillaje. En el devenir del socialismo andaluz, sumido en una honda crisis desde que hace dos años perdió el poder institucional en la gran autonomía del Sur, ocurre lo mismo que sucede cuando, rebasados más o menos los cincuenta años, la muerte de tus progenitores anuncia la tuya. En ese instante ya sabes perfectamente lo que ocurrirá, pero te resistes a aceptarlo, como si todavía gozaras de la apariencia de inmortalidad propia de la juventud o el tiempo fuera a hacer una excepción contigo en su férreo ciclo de degradación perpetua.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El Quirinale contra Génova

carlosmarmol · 26 marzo, 2021 · Deja un comentario

Muchos ciudadanos piensan que el optimismo es una virtud saludable en política, pero puede tener consecuencias catastróficas. El escritor inglés G.K. Chesterton, que practicó como nadie la inteligencia paradójica, sostenía que un optimista cree mucho en los demás, mientras que un pesimista únicamente confía en sí mismo. Nadie diría que Juan Manuel Moreno Bonilla, el presidente de Andalucía desde hace dos años, el único no socialista en la historia de la gran autonomía del Sur, presta excesiva atención a los malos augurios. Entre otras cosas, porque su carrera política personal se debe a una extraordinaria carambola de la suerte. Cuando en diciembre de 2018 entró en el Quirinale de San Telmo, sede de la Presidencia,  gracias al pacto de las tres derechas –que van camino de convertirse únicamente en dos– lo hizo merced a una inaudita constelación planetaria, una suerte de eclipse que hizo coincidir en el tiempo el desgaste del PSOE, acelerado tras el lustro crepuscular que significó la ‘era susánida’, la irrupción de Vox en las instituciones y la decisión de Cs, que sostuvo a Susana Díaz en su última legislatura, antes de la caída de Troya, de cambiar de socio político.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El oasis andaluz

carlosmarmol · 19 marzo, 2021 · Deja un comentario

El teatro forma parte del ritual de la política de la misma manera que desde el origen de los tiempos es un reflejo oscuro sobre los vaivenes de la existencia. “El mundo entero es un gran escenario”, escribió Shakespeare. Óscar Wilde coincidía, pero introducía un matiz: “Sin duda lo es, pero el reparto de actores resulta deplorable”. Cómicos mediocres para una obra –a ratos drama, por momentos sainete– que los supera. Así es la política española en estos instantes. Andalucía, por supuesto, no es ninguna excepción, aunque en su caso el libreto de la ópera en cartel –siempre exótica– persiga una catarsis inversa: lograr algo de estabilidad (relativa) en un escenario lleno de incertidumbre, ira y polarización. Las derechas reunidas, que son un trío donde un matrimonio (PP-Cs) acepta episodios de adulterio interesado (Vox), viven un momento extraño en su poliamor.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

 

 

El baile del ‘Gatopardo’

carlosmarmol · 12 marzo, 2021 · Deja un comentario

“El amor abre un paréntesis; el matrimonio, lo cierra”, escribió Víctor Hugo con un evidente sentido de la ironía. De ser cierta tal afirmación, podríamos decir que el gobierno de las tres derechas reunidas en Andalucía ha asumido por primera vez en los últimos dos años que los sentimientos (incluidas las pulsiones políticas) son un material excesivamente voluble. Casi explosivo. Lo que un día aparenta ser tan sólido como la piedra de las catedrales una jornada después puede diluirse perfectamente entre las manos, como la arena seca de la playa. El vendaval político provocado por la decisión de Cs de apoyar al PSOE para sacar adelante una moción de censura en Murcia –en contra del PP–, y su correspondiente reflejo en Castilla y León y en el súbito adelanto electoral de Madrid, ha causado réplicas en la gran autonomía del Sur, hasta ahora exenta de la inestabilidad que marca la política española mientras el coronavirus continúa matando, contagiando y destrozando el país. Se trata de turbulencias relativas –que por ahora no amenazan con derribar el avión de la Junta– pero que han hecho recordar a los pilotos de la nave que no existe la travesía tranquila. Aunque el plan de vuelo diga una cosa, cualquier singladura aérea supone un riesgo hasta que se alcanza el destino.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Las guerras agrarias

carlosmarmol · 5 marzo, 2021 · Deja un comentario

Las estampas románticas presentan a la Andalucía del siglo XIX como un espacio exótico por su atraso ancestral, su distancia con los vientos de progreso que soplaban en la Europa del Norte y desenfocada con respecto al resto de España. Puro idealismo regresivo. Según este retrato, el Sur peninsular fue un territorio sin vocación industrial –a mediados de esa centuria Andalucía era la segunda región con más fábricas del país– y atada a las antiguas leyes agrarias, cimientos del templo absolutista de la cultura del latifundio.  Una media verdad, ya se sabe, es la peor de las mentiras. Porque si bien es cierto que los inicios industriales del Sur no sobrevivieron a su siglo, casi siempre por falta de financiación suficiente y la afición de sus élites de vivir de las rentas, el campo andaluz, el elemento simbólico que en los años ochenta del pasado siglo caracterizó el nacimiento de la autonomía –banderas blancas y verdes al frente de marchas jornaleras en una suerte de revolución (sin revolución) que situaba a los braceros como dramáticos héroes mitológicos–, era un negocio relativamente tranquilo y rentable, al menos hasta la última década del XIX

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

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Ilustraciones: Daniel Rosell