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Disidencias

La discoteca ‘arty’ de Ramón de España

carlosmarmol · 8 diciembre, 2023 ·

La Fama, esa dama con alas de águila que los romanos representaban tocando una trompeta doble, anuncia la verdad y la mentira sin diferenciarlas. Igual que la vida. El rastro que deja a su paso es subjetivo y arbitrario: muchos son los convocados por la seductora música de sus metales; escasos son los nombres propios que han logrado alcanzar la cima donde la ubicase el poeta Virgilio, que la equiparó con un monstruo. En la historia de la música moderna, concepto suficientemente amplio para que –lo mismo que en las novelas– entren especies de toda clase y condición, sus dictados han provocado los triunfos más gloriosos así como los fracasos más incomprensibles. Músicos talentosos pasaron sin demasiada pena ni gloria por escenarios y estudios de grabación por carecer de sus favores; autores e intérpretes banales, en cambio, han gozado de una extrañísima aceptación debido a su azaroso concurso.  Para la generación del tardofranquismo, una época que se extiende desde finales de los años sesenta del pasado siglo hasta mediados de los setenta, los héroes mitológicos más a mano eran los personajes de los tebeos –el cine de los pobres– y los músicos que, si no lo impedía la Señora Censura, lograban llegar, a cuentagotas, a los platos de los antiguos tocadiscos. A esa insigne estirpe pertenece Ramón de España (1956), uno de los mejores escritores (preferentemente de periódicos) de este país.

Las Disidencias en Letra Global.

Álvaro Mutis: nostalgia, navegación y centenario

carlosmarmol · 6 diciembre, 2023 ·

En Álvaro Mutis (1923-2013), escritor colombiano de origen criollo y mexicano de adopción, confluyeron –digamos que felizmente– esa sucesión de paradojas vitales que alumbraron, hace ahora un siglo exacto, una forma de mestizaje que en lugar de limitarse a reunir en una única sangre todas las culturas que cohabitaron en la América hispánica construye una identidad nueva que ya no es por completo ni de un sitio ni de otro, sino de todas partes a la vez y de ninguna. No existen demasiados casos similares en la literatura latinoamericana, que hasta la hora (milagrosa) del Modernismo no consiguió liberarse de la tendencia regionalista o indigenista –según el caso y el lugar– y que, a comienzos de los años sesenta, después de la revolución cubana, cuando comenzaría a ser valorada internacionalmente, lo hizo volviendo a tocar –aunque con una afinación distinta– la ancestral melodía de sus raíces culturales. Mutis, coetáneo de los escritores del boom, especialmente de García Márquez, con el que compartió amistad y agencia literaria, eligió una carta de navegación diferente. Su singladura no es grupal, sino un acto solitario. El navío es la poesía, un género menos popular y más complejo que la narrativa. Lo mismo que Borges y Onetti, escritores australes que no necesitaron del anclaje a un territorio, aunque ambos nacieran en una geografía concreta y trabajaran desde de ella, Mutis es un músico verbal que toca un contrapunto inesperado y que tiene tendencia al arte de la fuga.

Las Disidencias en La Lectura.

Perfil de George Steiner, retrato de Paul Verlaine

carlosmarmol · 1 diciembre, 2023 ·

Todo lo que un escritor necesita decir puede resumirse en una frase –es el caso de un buen verso– o escribiendo un libro de cientos de páginas. La diferencia entre estas dos formas de expresión radica en el talento para la condensación verbal y en la capacidad de síntesis del autor, dos factores que en literatura, igual que la sinceridad, importan. Escribir libros cortos suele ser, en contra de lo que se piensa, mucho más difícil que escribir obras largas. La limitación de espacio es un reto sanísimo para un escritor, además de expresar un acto de cortesía con el lector. Borges, como es sabido, fue uno de los grandes escritores del pasado siglo (junto a Kafka) y jamás escribió una historia que superase las diez páginas. Tampoco cayó nunca en la tentación de la novela: basta leer un poema suyo, o sus colosales relatos, para descubrir el portento y el ingenio que pueden esconder las miniaturas literarias. 

Las Disidencias en Letra Global.

Francesco Petrarca, confesiones detrás de una máscara

carlosmarmol · 24 noviembre, 2023 ·

Las súbitas sacudidas de la Tierra, antes de mudar en terremotos, comienzan con un leve temblor y una grieta. “Así es” –escribe Leonard Cohen en Anthen– “como entra la luz”. Algo análogo sucede con el tránsito entre las literaturas antiguas y las modernas. Hasta el Romanticismo, todo es retórica; después, la cosa depende ya de cada caso. Esta frase enuncia una paradoja porque, en el fondo, no es que a finales del siglo XVIII desaparezcan por completo los códigos artísticos existentes durante la Ilustración y el Neoclasicismo, sino que mutan o se camuflan bajo la apariencia de la naturalidad, que es una forma más de retórica que oculta su condición. La historia de la literatura entera podría condensarse a partir de esta progresión: los escritores, obedeciendo a las preceptivas y a las poéticas, replican primero los modos de decir más nobles y acrisolados; a continuación, los cuestionan desde dentro cuando descubren que estas dicciones heredadas son hermosas jaulas que no permiten trasladar con la intensidad necesaria sus sentimientos. Por último, las destruyen para conquistar su libertad. La frontera que distingue a la poesía antigua de la moderna reside en el significado de la primera persona. Para los clásicos, el yo es un arquetipo que representa a una comunidad (concretada en una voz individual). Para los románticos, padres de la tradición de la ruptura, como explica Octavio Paz en Los hijos del limo, la primera persona es un espíritu, la cima de la montaña desde donde se contempla el terremoto.

Las Disidencias en La Lectura.

La mística de la ciencia y el terror ante la máquina

carlosmarmol · 24 noviembre, 2023 ·

Todos los demonios del mundo aguardan escondidos en un oscuro rincón de nuestra mente. La única señal que nos ayuda a distinguir entre las edades de la Historia, esa infinita colección de calamidades sucesivas, es que, en cada momento, éstos eligen formas diferentes para saltar desde el fondo de nuestro cerebro a la realidad, transformándola para siempre. En 1871 Dostoyevski empezó a publicar en un periódico –El Mensajero– una narración sobre una oscura y desconocida secta de jóvenes rusos (los nihilistas) que aspiraban a redimir del hambre y de la pobreza a sus compatriotas. Los lectores encontraron en aquel relato –editado más tarde como novela: Los demonios– una sátira sobre las utopías. También era, como sucede con todos los libros realmente importantes, un drama sobre la ceguera que guía alos individuos deslumbrados obsesivamente por una idea o presos de una misión trascendente. En realidad, el libro de Dostoyevski era una advertencia. Lo que el novelista ruso contaba a través de la ficción era que los sueños (comunales) de liberación podían transformarse en pesadillas sin que llegaran a sospecharlo, hasta que ya era tarde, sus propios devotos que, movidos por la obstinación, alimentaban a un monstruo imaginario que acabaría haciéndose tangible. Las primeras víctimas de la Revolución Rusa fueron sus fundadores, quemados por una ideología que nació como una pulsión de ira piadosa antes de mudar en una doctrina totalitaria.

Las Disidencias en Letra Global.

Guillermo de Torre, principal secundario

carlosmarmol · 17 noviembre, 2023 ·

Para poder descifrar una ecuación, esa suerte de hermético enigma matemático, es necesario arrinconar antes cada una de sus incógnitas. Limpiar la línea. Desentrañar la vida de un hombre, en este caso la existencia del poeta ultraísta, crítico y editor madrileño Guillermo de Torre (1900-1971), exige interpretar, del mismo modo que las profecías o las sentencias del destino, los versos de otros autores de su misma hora histórica. Del Pablo Neruda de la era de las vanguardias, autor de esa pieza soberbia que es ‘Walking Around’, incluida en su Residencia en la Tierra, conviene tomar la “deliciosa” idea de “asustar a un notario con un lirio cortado”. De Borges, camarada, cuñado y rival secreto, bastan los primeros versos de ‘A un poeta menor de la antología’, incluido en El mismo, el otro (1964): “¿Dónde está la memoria de los días / que fueron tuyos en la tierra, y tejieron / dicha y dolor y fueron para ti el universo? / El río numerable de los años / los ha perdido; eres una palabra en un índice”. Entre ambos se extiende el páramo de olvido donde, durante medio siglo, ha estado atrapada la vibrante figura de De Torre, hijo de un notario (sin lirio) y nombre recurrente en las notas al margen de muchos estudios, devoto de los ismos de la efímera España de la modernidad que hace ahora un siglo por vez primera parecía capaz de sacudirse su casticismo telúrico para hablarle de igual a igual a la cultura europea, hacedor de grupos y revistas, intelectual y creador de iniciativas editoriales como la Colección Austral (Espasa-Calpe) o el mítico sello Losada. El tiempo, asesino recurrente de las famas y las glorias del pasado, desplazaría su rúbrica de la posteridad literaria antes y, sobre todo, después de su muerte prematura –con setenta años– en el corazón del Buenos Aires de las familias patricias, a cuyo alrededor se movían los hermanos Borges (Georgie y Norah) y en el que De Torre encontraría cobijo intelectual y personal durante los largos años de su exilio. 

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell