Los monarcas, antes de ceñirse la corona, ejercen como infantes. Detrás de cada rey, sobre todo si practica el absolutismo, no hay más que un niño cruel que desea imponer a los demás sus caprichos marciales. El debate de esta semana sobre el estado de la comunidad meridional, que versaba sobre la salud (maltrecha) de nuestra República Indígena, desveló que la Querida Presidenta sigue guardando en su interior el alma de una niña. Lo decimos con cariño y honda devoción, sin ánimo de ofender, no como en su día hizo (para su desgracia) el cura Chamizo. Lo aclaramos ante los malpensados.
El Mundo
El SEFF, toma XIV
El Festival Europeo de Cine de Sevilla (SEFF) cerró su XIV edición hace unos días con una de esas galas en el teatro Lope de Vega que tanto gustan a nuestros munícipes, encantados de aparentar un glamour que no se debe a sus méritos, sino a la coyuntura de estar en el sitio adecuado en el momento oportuno. En este caso, a cargo del presupuesto municipal, que es el que soporta todos estos circos. El SEFF, un proyecto del instituto cultural del Ayuntamiento (ICAS), empezó este año con mal pie por culpa de un plagio amparado por sus máximos responsables, que prefirieron insistir hasta el final en el error aunque el coste fuera perjudicar la imagen de Sevilla, y termina con un palmarés de premios donde se mezclan algunas películas que ya fueron galardonadas en otros certámenes anteriores -Cannes o Berlín, donde el equipo de dirección sondea la programación- con títulos políticamente correctos, donde las películas se seleccionan por su mensaje más que por sus cualidades artísticas.
La Noria del miércoles en elmundo.es.
Los amigos de la nieve
Tenía que ocurrir. Era inevitable. Los susánidas, fervientes creyentes en la Reina (de la Marisma), llevan desde la vuelta del verano reivindicando por tierra, mar y aire la urgente mejora de la financiación autonómica al mismo tiempo que ocultan -sin éxito- los recortes que desde hace cinco años aplican sin piedad en la sanidad y la educación andaluzas, castigadas como nunca hasta ahora y origen de las mareas civiles más activas que se recuerdan en la historia de la República Indígena desde los lejanos albores de la autonomía, cuando unos (los ingenuos) salieron a la calle agitando sus banderitas y pidiendo trabajo y otros (los intermediarios) rentabilizaron este esfuerzo colectivo con el cobro -encadenado- de nóminas públicas, sostenido durante tres décadas.
Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo.
Sevilla, la ‘ciudad letrina’
Los eternos problemas del Ayuntamiento de Sevilla con la botellona, esa práctica sociológica que caracteriza desde el origen de los tiempos al adolescente hispalensis, y que se transmite de generación en generación, de forma que los litroneros del lejano pretérito son ahora los padres de los botelloneros del presente y pronto se convertirán en los inminentes abuelos de los borrachos del mañana, tienen un origen óptico. En unos casos, voluntario. En otros, sobrevenido. Rojas Marcos y Becerril veían las botellonas e intentaban controlarlas, aunque con poco éxito. Monteseirín, Zoido y Espadas las ven pero hacen como que no las ven. Y eso que durante sus mandatos no han dejado de aumentar. Todos los fines de semana del año. En los mismos sitios. A las mismas horas. Siempre ahí.
El peso de la autonomía
Deyan Sudjic, exeditor de la revista Domus, escribió hace unos años el guión de una película sobre Norman Foster, probablemente el arquitecto más global del orbe, que se titula ¿Cuánto pesa su edificio, Señor Foster? El documental reproduce la pregunta, tan inteligente como inesperada, que Buckminster Fuller, el inventor de la cúpula geodésica, le hizo un día al arquitecto británico, que entonces no supo qué responder. La interrogación ya llevaba implícita la lección: si quieres construir algo, lo que sea, debes saber antes su peso. Si no, lo más probable es que no puedas sostenerlo. La enseñanza sirve para la arquitectura, se extiende a la vida, esa maestra cruel, y alcanza a la política indígena. Para saber cómo gobernar debes conocer el valor de aquello que pretendes administrar.
Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo.
