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El Mundo

Sin sanidad no hay autonomía

carlosmarmol · 25 noviembre, 2022 · Deja un comentario

Los gobiernos inteligentes, que son la excepción, trabajan siempre atentos al impacto que sus decisiones causan en la ciudadanía. No es que sean santos. Es que ambicionan ese atributo de Dios –que es uno de los múltiples nombres del Tiempo– que se conoce como Eternidad. Un político aspira a durar. Evita consumirse. Quiere perdurar y, si es posible, hasta sucederse a sí mismo. Cuando hablamos de impacto no nos referimos ni a las bondades ni a las molestias de sus medidas. El concepto denota el efecto propagandístico, especialmente trascendente para los equipos políticos virtuales, como el que abandera el cambio (sin cambio) en la Marisma. Esta clase de gobernantes son muy dados a los matices, insisten en los contextos que heredan y trazan un relato histórico (a su favor) que intenta hacerlos quedar infaliblemente bien. Son falacias de ocasión. Mentiras. Sucede, por ejemplo, con el alarmante deterioro de la sanidad, castigada primero por los recortes del PSOE –mérito de la actual ministra de Hacienda– y más tarde por los devastadores efectos de la pandemia. Nadie aplaude ya a los profesionales sanitarios. Sobre todo desde que el Quirinale instauró el telediagnóstico –un acto médico fake– como fórmula para maquillar las estadísticas. Sin enfermos, no existe la enfermedad. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

La caja italiana

carlosmarmol · 22 noviembre, 2022 · Deja un comentario

En teatro, según la preceptiva clásica, rige un principio infalible: cualquier objeto que salga en escena debe ser necesario para la acción, que en dramaturgia siempre es un conflicto, o se convierte en peligroso. Las puestas en escena no toleran el ornamento ni el factor ambiental. Lo que se ve sobre las tablas –además de los actores– debe ser funcional o estorba. Cada acto tiene sus propias exigencias. Si contemplamos la imagen del Reverendísimo después de volver –cual feliz animador sociocultural– de Sharm el-Sheij (Egipto), allí donde Yahveh otorgase las sagradas tablas de la ley a Moisés, convendremos en que su nueva representazione tiene una evidente voluntad esencialista, pero naufraga: tres banderas, tres; el siempre sonriente Gran Laurel, que preside; los agentes sociales (pensionados) y dos consiglieri (El hombre que recibe llamadas y la titular de (Des)Empleo, de cuyo cognomen no queremos ni acordarnos. Hay más mesa (vacía) que personas. Y cada uno de los presentes tiene delante un cartelito con su nombre y condición, como si no se conocieran (y nosotros a ellos). Es una estampa idílica que representa una de las máscaras del statu quo indígena. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Exceso de glucosa

carlosmarmol · 18 noviembre, 2022 · Deja un comentario

Noticia de alcance: Il Presidentino, igual que Aznar, también habla catalán en la intimidad. La campaña de los genoveses en contra de la reforma del delito de sedición acordada entre la Moncloa y los independentistas ha facilitado el descubrimiento. El Reverendísimo, después de colgar un mensaje –modo argumentario– en su cuenta de twitter, lo duplicó en la lengua de Josep Pla para que no quedara duda sobre cuál es su posición a los andaluces de Cataluña, que hablan español, por cierto, aunque muchos dominen también el catalán. ¿Hacía falta? En absoluto, pero como dice El Nota –el personaje de El Gran Lebowski, la película de los hermanos Coen– “la alfombra no era gran cosa, pero le daba ambiente a la habitación”. El Gran Laurel sigue disfrutando de las mieles de su absolutísima y celebrándose a sí mismo. La gente le detiene por la calle, le aplaude. Se hacen fotos con él y, según los heraldos, le adora. No es que queramos ser agoreros, pero lo mismo decía el comando fango de Zoido, el barrilete cósmico, cuando sacó mayoría en Sevilla y, cuatro años después, estaba fuera. Estas cosas ocurren, sobre todo, cuando te confías en exceso y empiezas a pensar que no hace falta gobernar –esto es: resolver problemas– para ganar las elecciones. Parece ser la época de color en la que ahora mismo está inmerso el inquilino del Quirinale, que lo ve todo sub rosa. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

El presbítero y la comunión

carlosmarmol · 15 noviembre, 2022 · Deja un comentario

El tránsito por cualquier atrio institucional, cargo, poltrona o sinecura produce beneficios inmediatos sobre el bolsillo y la vanidad de quienes disfrutan –con méritos o careciendo de ellos– del poder terrestre. Los políticos acostumbran a llorar mucho en público cuando, en las entrevistas-masaje, se les pregunta por los costes de su compromiso: que si el sacrificio de su famiglia, que si el inevitable parón en su vida laboral, que si los topes en las retribuciones and all these stuff. Lágrimas de cocodrilo. Teatro puro. A la estirpe (y asimilados) la colocan nada más llegar; muchísimos de ellos no han cotizado nunca al margen de la política y en el sector privado, en caso de que algún ingenuo les contratase para algo distinto al tráfico (fenicio) de influencias, no ganarían (ni en sueños) lo que se llevan en el escaño o en la consejería. La autonomía no es un ideal. Es un negocio. Una industria en la que sólo cree quien recibe dinero a cambio de su devoción. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

El tercio familiar

carlosmarmol · 11 noviembre, 2022 · Deja un comentario

Baroja, el hombre malo de Itzea, alérgico a las capillas y fiel practicante de la independencia de criterio, solía bromear con una frase adjudicada a Averroes, filósofo andalusí: “Qué secta tan extraña es esta de los cristianos, que se comen a su Dios”. El sectarismo es una invariante de la política indígena, configurada in illo tempore mediante el síndrome de la pandilla, la patología de la familia y el factor amistad. Los socialistas, que en su paz (parlamentaria) descansen, ya sembraron la Marisma de un sinfín de clanes, cercanos, conocidos, saludados, recordados y demás ralea, institucionalizando así la vieja sentencia siciliana: uno di noi. El cambio (sin cambio) del Reverendísimo se tragó hace tres años largos esta nutrida herencia dinástica. Ahora ha decidido consolidarla por la infalible vía de la mímesis. Los señoritos del escabeche prometieron –¡ah, aquellos tiempos felices de oposición, cuando se podía decir cualquier cosa sin tener después que hacerla!– desmontar la administración clientelar y aliviar las arcas públicas del asalto de los paralelos. Dicho y olvidado, como es norma en San Telmo. Il Presidentino cumplirá pronto cuatro años en el Quirinale y no sólo no ha respetado este compromiso, sino que practica –con dedicación– la misma filosofía de Den Xiaoping: “Gato blanco o gato negro, da igual: lo importante es que sea de Málaga (y alrededores)”. 

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell